Denuncia que debe vivir en un auto con sus chicos

Dice que su esposa vive con sus padres, pero igual la Justicia no le permite ocupar su vivienda, la cual permanece deshabitada.

5 de noviembre de 2010 - 00:00

 

El denunciante. Carlos Gaspar señaló que su situación es “insólita”.

 

Por una decisión judicial, un vecino de Pilar denunciado por malos tratos deberá pasar 90 días fuera de su casa, sin poder acercarse a menos de 200 metros. No obstante, al momento del fallo su mujer ya no vivía con él, por lo que la vivienda deberá permanecer vacía.

“Es insólito” repitió Carlos Fernando Gaspar en diálogo con El Diario. El hombre relató que “el lunes alrededor de las 15 estuvo la policía en casa, me avisaron mis hijos. Fui a la comisaría y me entregaron una orden de restricción de mi casa, es decir que me echan de mi propia vivienda”, ubicada en la calle Los Sauces, del barrio Carumbé. “Me obligaron a salir sin preguntarme nada, sin averiguar nada”.

Gaspar comentó que “mi esposa, Roxana Martínez, hizo tres veces abandono de hogar, de las cuales yo denuncié una. Pero si no me retiraba de mi casa, me metían preso”. Y agregó: “La jueza se llama Claudia Velázquez, pero antes de que saliera su fallo no tuve diálogo con ella, con su secretario, ni con nadie. Es más, cuando mi esposa se fue de la casa, yo les pedí ayuda y me decían que no podían, y después me echan...”.

Luego del desalojo, el hombre está viviendo en un auto junto a sus cinco hijos, “porque ellos no quieren ir con la mamá porque es violenta. Ella dice que yo soy violento, pero es al revés”. Y enfatizó que su mujer “ya no estaba en mi casa, estaba viviendo con los padres por tercera vez. Yo aceptaba que volviera por mis hijos, que tienen entre 8 y 16 años. Traté por todos los medios de hablar con mi esposa, pero los padres y las hermanas lo impiden”.

Ante la decisión judicial, Gaspar indicó que “me tuve que ir, cargué las cosas en mi auto y me fui. Los chicos quisieron venir conmigo a pesar de que les dije que no me siguieran. Preferían vivir conmigo en un auto”. Resignado, afirmó que “ahora tengo que pasar tres meses fuera de mi casa, y mientras tanto está vacía. Tengo que estar lejos de mi casa porque si no me meten preso...”.

En las últimas horas, el vecino logró hablar con el secretario de la jueza “y le dije que no tengo dónde ir. Necesito que me dejen ir a mi casa con mis hijos, para estar tranquilo. Si quiere volver mi esposa que vuelva, porque la amo con todo mi corazón. Pero no tenemos dónde bañarnos, dónde cocinar, anoche no teníamos ni para tomar un té”. Y se preguntó: “Si ya tengo una casa, ¿por qué no puedo entrar? No puedo acercarme a 200 metros, quedé con un vecino para que mire, pero no va a pasarse cuidándola”.

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