- La Iglesia porque además de estar llena de recuerdos (comunión, bautismos, casamientos de parientes y amigos) es imponente y es como hacer un viaje en el tiempo.
- El monumento de los bomberos porque verlo siempre es un desafío para la imaginación tratando de entender qué significa y es ideal para tirarse sentada en un cartón (cosa que no hago desde chica).
- El centro comercial Las Piedras en el que tenés un poco de todo y como es chiquito hacés las compras rápido y con buena energía, porque parece que estás de vacaciones en Cariló. Poca gente y todo compacto.
- La tienda de mascotas de Las Palmas que si estás con tu sobrino aburrido lo llevás ver los hamsters, los conejos, los peces y se entretiene un rato.
- La entrada de una casa en la calle Paraná, entre Tucumán y Pedro Lagrave, en la que siempre jugaba cuando era chica, tiene el pasto flojo sobre el cemento, lo levantás como una alfombra y ves todos los bichos bolita y las hormigas.
- El lago de la USAL, hace mucho que no voy pero es buenísimo para remar o simplemente ver el agua y meditar.
- La plaza 12 de Octubre en las Ferias Patronales con los puestos de los colegios. El mejor año fue en el noventa y pico que había un barco pirata y era como una quermese.
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