Con una interna irresuelta y un escenario abierto, la oposición libertaria debutó en el nuevo campo de juego legislativo con un cambio de estrategia para levantar el perfil.
La oposición busca levantar el perfil en el recinto del Concejo para resolver su interna. El oficialismo marcó la cancha.
Con una interna irresuelta y un escenario abierto, la oposición libertaria debutó en el nuevo campo de juego legislativo con un cambio de estrategia para levantar el perfil.
En lo que fue el primer debate con la nueva conformación del Concejo Deliberante, las principales figuras de La Libertad Avanza hicieron escuchar sus voces con un objetivo claro: demostrar hacia afuera y, sobre todo, hacia adentro quién será el mejor candidato del espacio opositor para el año que viene.
Andrés Genna, Sebastián Neuspiller, Sola Marchesán y hasta la debutante María Ratti Repetto levantaron su voz en el debate de la rendición de cuentas, buscando su propio tono. Fue un coro extraño, en el todos buscaron el rol de solistas.
La nueva estrategia plantea un desafío para el oficialismo, obligado a preparar las espadas para retomar, ya sin protecciones del filo, una esgrima que en los últimos años se había ido haciendo más y más inofensiva.
“Algunos pierden la memoria cuando pasan del oficialismo a la oposición”, advirtió en su extenso discurso el jefe de la bancada oficialista, Silvio Rodríguez. Sabiéndose local, atendió en el primer partido a Genna, el que parece más dispuesto a jugar al límite del reglamento.
Aunque no es el único, Rodríguez le recordó su rol como funcionario del ex intendente macrista Nicolás Ducoté, y le refrescó algunas trapisondas: “Genna fue director de Recursos Humanos y después de perder la elección de 2019 pasó a planta permanente a más de mil personas”, señaló. Y retrucó: “Nos dejó el Municipio con 5.814 empleados y hoy tenemos 6.380. Aumentó solo en 560 empleados con los nuevos hospitales y 8 clubes municipales. Usted, en cambio, nombró mil ñoquis para la campaña”, le apuntó. No tuvo réplica.
Para cerrar, ante las quejas por falta de tiempo para estudiar los números, lanzó: “Tienen por lo menos 10 años para ver las obras. Salgan de la cueva, salgan de Tick Tock, y vean en la realidad. Por eso nosotros podemos mirar a nuestros vecinos a cara y cuando terminemos nuestros mandatos no nos vamos a tener que ir a otros distritos como ustedes porque no podían caminar por Pilar”.