La serie del verano terminó. Y el último episodio tuvo suspenso, tensión y abrazos finales.
Con tres meses de demora, el Concejo Deliberante eligió ayer al dirigente radical Juan Manuel Quintana como Defensor del Pueblo de Pilar.
El candidato, que era favorito desde el momento mismo de la postulación, fue votado por la mayoría de los concejales, salvo por las macristas Jesica Bortule, que no levantó la mano, e Inés Ricci, que se ausentó del recinto poco antes de la votación aduciendo “cuestiones personales”. Al parecer, la elección del Ombudsman podría profundizar aún más las discrepancias en el principal espacio de oposición.
La votación se hizo sobre tablas en sesión de ayer, la primera ordinaria del periodo 2020. Y tuvo momentos de incertidumbre, cuando el interbloque de Juntos por el Cambio pidió un cuarto intermedio y sus ediles salieron del recinto a una reunión privada, que duró unos 15 minutos pero pareció interminable.
El Diario pudo saber que el exintendente Nicolás Ducoté se comunicó con sus concejales para bajar la línea del sector. Con un teléfono en altavoz, pidió a todos votar por Quintana. La decisión fue acatada por la mayoría, salvo las excepciones de Bortule y Ricci, que se mostraron molestas.
Formalmente, el nombre de Quintana había sido propuesto por la concejal Claudia Zakhem, presidenta del comité local de la UCR. Fue el fin de un largo enfrentamiento entre los dos dirigentes radicales o, al menos, una tregua.
Solo uno de los 49 candidatos que quedaron afuera de la elección se presentó en el recinto. Fue el también exfuncionario de Cambiemos, Gabriel Lagomarsino, que enarboló un afiche con críticas a su competidor.



