La diputada Nacional Marcela Campagnoli se convirtió en el blanco de las acusaciones de buena parte de las figuras del oficialismo, que salieron a cruzarla en Twitter, recordando las sospechas de corrupción que pesan sobre su esposo, Guillermo Iglesias, exsecretario de Obras Públicas de la gestión de Nicolás Ducoté.
De alto perfil y buena llegada a los medios nacionales, Campagnoli es una de las socias dilectas de Elisa Carrió. Desde el 10 de diciembre, es una de las que lleva la voz cantante de las críticas contra la reciente gestión de Federico Achával.
En las últimas horas, concejales y miembros del Ejecutivo salieron a cruzarla en las redes con una dureza poco habitual.
El secretario de Gobierno, Santiago Laurent, se preguntó sin eufemismos: “¿Hasta cuándo la diputada @M_Campagnoli (su usuario en la red del pajarito) va a seguir hablando de transparencia? Encubridora de su marido, el peor ladrón de la obra pública en Pilar”.
“Campagnoli y su marido, le robaron a todos los pilarenses una planta potabilizadora de agua, 100 millones de obras que no están en Monterrey”, agregó.
La mención se refirió a las causas que se siguen en el Juzgado de Campana por el supuesto desvío de fondos de los planes de Hábitat durante la anterior gestión.
Son dos causas conexas iniciadas con diferencia de pocas semanas, en mayo del 2019. En una se investiga el supuesto desvío de fondos enviados por el Gobierno Nacional, destinados a obras de saneamiento. Se trata de unos 15 millones de pesos para el barrio Peruzzotti. Los planes incluían una planta de tratamiento cloacal que nunca hizo, pese a lo cual los trabajos habrían sido pagados íntegramente a la firma contratada, la constructora Tordel. La planta fue entregada luego de la denuncia, pero se supo que fue pagada por el Municipio al intermediario tres veces más de lo que cobró el fabricante.
La otra refiere a los trabajos del plan de Hábitat para el barrio Monterrey, de Presidente Derqui. Se acusa a los funcionarios de haber pagado al menos $87,4 millones a las firmas que ganaron la licitación, aunque las obras no se realizaron, o se hicieron a medias y de manera deficiente.




