Desde este fin de semana, comenzaron a regir las multas de entre $3.500 y $7.000 para los conductores que circulen a mayor velocidad de la permitida tanto en el Acceso Norte como en el Oeste, medida que apunta a generar mayor conciencia vial.
Por el momento, son 12 los radares móviles que fiscalizan a los usuarios que circulan tanto por la Panamericana como por el Acceso Oeste, y en enero pretenden sumar nuevos. De acuerdo a lo señalado desde el ministerio de Transporte de la Nación, “el fin es promover un mayor respeto por las normas de tránsito”.
En este sentido, durante el fin de semana, el Gobierno nacional y los municipios ya empezaron a sancionar a los primeros infractores.
Cabe resaltar que aunque los radares ya estaban instalados, no había un plan coordinado entre la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), organismo que valida las infracciones y corrobora que los radares hayan sido homologados por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), y los municipios que atraviesan los accesos y tienen la potestad para labrar las multas.
Según refleja el diario La Nación, solo entre enero y noviembre de este año, se detectaron 751.937 vehículos que excedieron el límite de velocidad, pero los conductores nunca fueron notificados.
Desde el ministerio explicaron que “los radares son la principal herramienta para disminuir los incidentes viales que son ocasionados por no respetar las velocidades máximas. El uso de esta tecnología permite dedicar los recursos humanos a otras tareas, como los controles de alcoholemia y estupefacientes, por ejemplo”.




