El Municipio comenzó a intimar a comerciantes del centro de Pilar y a relevar el resto de las localidades para intentar engrosar su recaudación con la tasa de Publicidad y Propaganda.
Este tributo se cobra por los carteles publicitarios que tiene cada local y el cálculo se realiza por metro cuadrado del letrero y según su tipo. El Diario pudo hablar con comerciantes que se ven asfixiados por esta presión y con sumas que para sus negocios son “exorbitantes”, incluso, aunque guardando sus identidades por temor a represalias, advierten que en algunos casos las sumas sobrepasan los $100.000.
Según explicó el subsecretario de Ingresos Municipales, Juan Carlos Mairano, desde su asunción, el Ejecutivo de Nicolás Ducoté comenzó a relevar los carteles publicitarios de los accesos, los grandes carteles de Panamericana y los de las rutas nacionales y provinciales que atraviesan el distrito.
“Ahora lo estamos haciendo con los centros comerciales de todas las localidades”, explicó el funcionario, haciendo referencia al pequeño y mediano comercio. “Cuando llegamos era un tributo que no había sido relevado y empezamos a trabajar mucho en eso”, remarcó Mairano, que contó que dieron de baja un contrato que había con una empresa privada que debía hacer ese trabajo.




