ESTACIONAMIENTO EN EL CENTRO

La playa subterránea, la idea polémica que siempre está volviendo

El proyecto se debatió a mediados de los 90 y desató una guerra política. Zúccaro y Ducoté amagaron con reflotarlo y sectores de la oposición aún dicen que sería una solución. Pero ¿es viable?

Por Diego Schejtman 23 de mayo de 2017 - 00:00
por Diego Schejtman

Cada vez que se discute la problemática del estacionamiento en el centro de la ciudad, la idea vuelve, como un resfrío mal curado. La construcción de una playa subterránea en las entrañas de la plaza 12 de Octubre se arrastra desde mediados de los 90 y, cada tanto, vuelve a subir a la superficie.
En el 2008, lo mencionó como una posibilidad el exintendente Humberto Zúccaro y, el año pasado, lo hizo el actual, Nicolás Ducoté. 
El dirigente peronista José Molina, lo recordó ayer, luego del informe que El Diario publicó el domingo acerca de las dificultades por la falta de lugares para estacionar.
Para el Molina, que en aquellos años defendía la medida impulsada por el entonces intendente Alberto Alberini, su implementación hubiera "sido una solución”. 
"Si en el 97 se hubiera hecho el estacionamiento subterráneo, hoy sería otro Pilar”, dijo en una entrevista. 
Molina recordó que en su momento, "salieron a decir una sarta de mentiras desde la Unión Vecinal y algunos compañeros nuestros” para que el proyecto naufragara, lo que finalmente ocurrió. 
Ahora "hay que hacer un estudio profundo y ver qué le conviene a Pilar”, dijo, aunque se mostró convencido de que la playa bajo tierra "se puede hacer” y que solucionaría, además, la acumulación del agua de lluvia en la calle Rivadavia.

A flote
Pero si es por reflotar la idea dos décadas después, no fue Molina el primer adelantado. La idea de la playa subterránea ya había sido mencionada por el exintendente Humberto Zúccaro en 2008. Era una posible medida adicional al estacionamiento medido, que entonces estaba en estudio y que aun tardaría unos años más en aplicarse. 
El actual mandatario, Nicolás Ducoté tomó la posta a mediados de enero del año pasado, cuando estaba estrenando recién el traje de intendente. Fue en una reunión con los miembros de la Sociedad de Comerciantes, Industriales, Propietarios y Afines (Scipa), pero tampoco fue más allá.
La polémica explotó a fines de 1996, con el proyecto impulsado por Alberini. Incluso, saltó a los medios nacionales cuando los bloques de concejales opositores se ausentaban del recinto para retacear el quórum e impedir las sesiones y el gobierno mandó a la policía buscarlos.
Se había presentado mediante el sistema de iniciativa privada, un polémico mecanismo impuesto por Carlos Menem, por el que una empresa iniciaba un proyecto y tenía ventajas en la licitación en caso de llevarse a cabo.
Finalmente, a principios de 1997, Alberini decidió llamar a plebiscito para destrabar la situación y ganó el sí. Pero fue tan baja participación vecinal, que el proyecto terminó por diluirse.
Desde entonces, de vez en cuando, vuelve a aparecer. Pero ¿será viable en la actualidad?
Para Fredi Llosa, desarrollador urbano y participante de las mesas de trabajo para desarrollar el nuevo código de planeamiento, se tras de "una obra faraónica que, además, seguirá concentrando el tránsito en el centro”. 

20
años pasaron desde la primera vez que se impulsó la idea de una playa de estacionamiento bajo la plaza. Aún siguen los ecos
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