Con el objetivo central de reducir el creciente índice de accidentes de tránsito, Pilar comenzará el 2018 levantando el pie del acelerador.
Los gobiernos local, nacional y provincial, junto al concesionario de la autopista Panamericana, analizan una serie de medidas que tienen como eje una reducción en la velocidad de circulación.
Una de las medidas de mayor impacto que integran el paquete es la reducción de la velocidad máxima en todo el ramal Pilar de la Panamericana. De los actuales 130 kilómetros por hora permitidos en el carril rápido, se pasaría un tope de 110.
Pero además, se está estudiando una modificación de las velocidades máximas permitidas en las rutas provinciales de acceso a las localidades. En ese caso, podría haber reducciones, pero también ampliaciones puntuales.
El jefe de Gabinete, Juan Pablo Martignone, es uno de los encardados de coordinar los cambios que vienen. Sostuvo en que en lo que hace a los accesos a las localidades, la intención es delimitar los sectores urbanos de los que tienen menos entradas y salidas para regular las velocidades.
Puso como ejemplo la renovada ruta 234, en el tramo que une la ruta 8 con el centro de Presidente Derqui. La velocidad máxima actual en toda la traza es de 60 kilómetros por hora, pero podría incrementarse en algunas zonas de menor riesgo.
Una evaluación similar se realizará sobre las calles Chacabuco y Saraví, y en las rutas provinciales 26, 25, y 8. Todas tienen en común que se está renovando el pavimento -en algún caso con ensanche-, lo que agiliza la circulación pero también invita a muchos a pisar el pedal más peligroso.
“Queremos congeniar los límites de velocidad y la seguridad, con la costumbres con las que la gente usualmente circula. No queremos un sistema que multe a todos innecesariamente”, dijo Martignone.
Tecnología
El funcionario adelantó la idea de instalar en los accesos a las localidades tótems con pantallas que muestren la velocidad del vehículo, tal como se ven en la Ciudad de Buenos Aires o municipios vecinos, como Tigre.
“Avisan cuando se produce exceso de velocidad y van condicionando la conducta, más allá de la multa”, señaló el funcionario.
Pero no todo el cambio será amable. La apuesta tecnológica incluye la instalación de cámaras de fotomultas, una medida que ya fue aprobada durante este año con fuerte polémica en el Concejo Deliberante.
En la última sesión, el deliberativo le otorgó al gobierno la facultad de definir dónde estarán ubicadas las cámaras, una potestad que originalmente se había reservado para sí.
“Hay un nivel de accidentes muy alto y hay que reeducarnos para manejar más despacio”, señaló Martignone.
Autopista
El cambio más radical de los que están carpeta es la reducción de la velocidad en la Panamericana, una iniciativa que está avanzada.
La semana pasada, ya se realizó una reunión entre el intendente Nicolás Ducoté y funcionarios de Vialidad nacional. La reducción de la velocidad fue el tema clave.
“Es factible. En el tramo de Pilar, la velocidad máxima de 110 kilómetros por hora está más que bien”, analizó Martignone.
La idea se sustenta en la poca distancia que hay entre bajadas y subidas a la autopista entre Pilar y Manuel Alberti, lo que le da una característica más urbana, casi como una avenida, sobre todo en las horas pico.
Por eso, si se aplica, recién podría aumentarse la velocidad permitida en zonas menos urbanizadas, cercanas al empalme entre la autovía 8 la ruta 6. Las nuevas máximas llegarían acompañadas, también de las cámaras de fotomultas, una herramienta con la que Pilar tendrá que aprender a convivir.
El dato
Las conversaciones para coordinar las nuevas velocidades en rutas y autopista se retomarán en los primeros días de enero para que se apliquen “lo antes posible”, anticipan en el gobierno.