La reforma a la ordenanza fiscal que impulsa el gobierno contempla, por primera vez, el cobro de la atención médica a residentes de otros distritos que utilicen el sistema de salud local. Lo hará a través de una nueva Tasa por Servicios Asistenciales, y establece que a los “pacientes sin cobertura no residentes en el partido, se facturará el 100% de las prestaciones brindadas”.
Los mecanismos de cobro, que serán reglamentados por Ejecutivo, son mayor duda. Es que en una parte del texto se aclara que el cobro de la atención será “con cargo a los Municipios donde residen” los pacientes, pero en otra se refiere como “sujetos pasivos” de la tasa a “quienes soliciten el servicio, sus familiares, o los responsables de la cobertura social o de seguro”.
El proyecto aclara que la atención será gratis para los pacientes sin cobertura con domicilio en Pilar, mientras que a los que sí tengan respaldo, el servicio se facturará a la obra social, prepaga o ART.
El cobro de la atención a pacientes foráneos no es una idea nueva. Se trata de una figura que las administraciones anteriores ya habían insinuado pero que nunca aplicaron debido a la resistencia que encontraron. El intendente Nicolás Ducoté es el primero el darle forma de proyecto legislativo.
Una antigua idea que daba vueltas por el municipio era la de establecer una suerte de sistema de clearing, similar al bancario, en el que el municipio de origen del paciente compense a Pilar por el costo de la atención brindada.
En este caso, el sistema encontraría una complicación de antemano: la tasa deberá ser pagada previamente a la atención, salvo en caso de urgencias o emergencias.
De todos modos, la barrera arancelaria podría cumplir una función distinta a la económica: la de reducir dramáticamente la cantidad de pacientes de otros distritos que llegan Pilar en busca de atención médica, una aspiración que en el gobierno pocos ocultan.



