Expectativas demasiado altas –propias y de la sociedad-, una herencia compleja y dificultades inesperadas para articular obras con Nación y Provincia. Ese es el combo al que atribuye el intendente Nicolás Ducoté que su primer año al frente del Municipio haya sido "difícil”.
"Costó un montón, mirando las expectativas y la ansiedad mía y de la gente. Fue frustrante no poder avanzar más rápido en cosas importantes. Pero aprecio que aramos mucha tierra para sembrar y que haya frutos el año que viene”, dijo.
A casi un año de su asunción –juró el 11 de diciembre del año pasado-, Ducoté concedió ayer una entrevista conjunta a medios gráficos, en la que repasó el primer cuarto de su mandato y proyectó sus expectativas para el futuro inmediato.
- Habían prometido revolución, ¿cree que pusieron muy alta la vara?
-Sí, pero con la sensación de que la gente nos iba a juzgar en un período de cuatro años. Pensé que iba a poder trabajar con más herramientas, que no estaban. Nosotros pusimos vara alta y la sociedad la puso muy alta: la gente tiene expectativas irracionales de que lo que no se hizo en 10 años se haga ya y que sea en su pedacito.
Ducoté confía, de todos modos, que el año que viene, será más fácil avanzar. "Con una máquina, haciendo un buen trabajo, se pueden hacer dos o tres cuadras por día. Teníamos tres. Con la compra que hicimos, en diciembre llegamos a 8 equipos, en enero o febrero vamos a estar en 15 y, por ahí, en marzo estamos en 20. Ahí sí se empieza a ver”, auguró.
- Las redes sociales fueron centrales en la campaña de Cambiemos y hoy muestran muchas críticas. ¿Qué valor les asigna?
- Les doy un valor importante, lo que dice la gente ayuda a ver lo que pasa. Hay oportunidad de mejorar. Pero parte de esa crítica va a venir sistemáticamente de gente que nunca nos va a acompañar electoralmente, será un 30% que va a militar activamente contra el espacio al que pertenezco y lo que represento simbólica o ideológicamente. Camino todos los días alguno de los 152 barrios, y me llevo una cantidad de pedidos que son imposibles de satisfacer.
- Hay proyectos de obras aprobados desde marzo que no empezaron, ¿qué falta?
- Son los de Hábitat de Nación y de Provincia (mejoras para barrios, una inversión total superior a los 400 millones). Los de Provincia, el Concejo los sacó recién el martes. Los de Nación se negociaron en marzo, con presupuesto, pongamos, de 100 pesos para 100 cuadras, pero cuando llega la plata, con la inflación no iba a alcanzar. Hicieron falta adendas para solucionarlo y llegaron la semana pasada. Es la frustración más grande, proyectos que no pudimos avanzar en la medida que queríamos.
- ¿Es tan poco lo que se puede hacer con fondos municipales?
- El año que viene va a poder hacerse un poco más. Tenemos una estructura de recaudación frágil, en el orden del 42% de lo que se emite. Era insuficiente lo que se hacía para sancionar al que puede pagar y no paga. Por ejemplo, hay un barrio cerrado grande, donde estaban valuadas en 300 mil pesos casas en las que solo el lote vale un millón. Queremos más fiscalización, drones, y el tema incómodo de las ejecuciones y mandar al Veraz.
- ¿Cómo se llega al 2017?
- Sabemos probablemente sea mejor. Siempre consideré que mi primer año iba a ser el peor de los 4. Es en el que tenés aprendizaje, presupuesto heredado. Ahora se terminan las excusas, explicaciones, y razones. El año que viene es nuestro presupuesto, el equipo está asentado y el que no rinde se irá o tendrá que cambiar.
- ¿Va a haber cambios de gabinete?
- Cambios de organigrama, seguro. Una de las cosas menos bien que hicimos, es en atención al vecino. Pero no es un área: están las delegaciones que dependen de la Secretaría Política; Higiene Urbana, de le Agencia de Residuos; plazas y luminarias, de Servicios Públicos; y las calles, de Obras, con hidráulica en el medio… Eso no funcionó. Estamos refuncionalizando para que la experiencia de atender al avecino sea más efectiva, que haya un responsable y que más cosas se puedan resolver en las delegaciones, más cerca de los vecinos.