Si el objetivo máximo de la política es la felicidad del hombre, ¿qué lugar le otorga al bienestar de los animales, que ocupan un rol central en la vida de las ciudades y sus habitantes?
Si nos guiamos por la labor legislativa que se está dando en Pilar al respecto, la respuesta indica que el rol de las mascotas en el trabajo cotidiano de los legisladores y los dirigentes políticos es cada vez más importante.
Por lo menos tres proyectos impulsados actualmente por referentes de diversos espacios políticos, ponen a los animales como titulares de derechos que deben ser garantizados por el Estado municipal.
Un proyecto para reemplazar la tracción a sangre por motos en el trabajo de los cartoneros, otro para crear una defensoría de los animales y un tercero para crear un hospital veterinario público son las iniciativas que se vienen debatiendo.
El kirchnerista Sebastián “Pampi” Pérez, presentó un proyecto que busca reconvertir el trabajo de los cartoneros para que abandonen la tracción a sangre. La iniciativa pretende mejorar las condiciones laborales de los cartoneros a la vez que eliminar los vehículos traccionados por animales, principalmente caballos.
Para eso, se destinarían las motos secuestradas en operativos viales que no son reclamadas por sus titulares legítimos y se acumulan por cientos en el depósito municipal a la espera de una solución.
A la vez, las escuelas municipales serán las encargadas de construir los carros que se adosarán a las motos.
También, se creará un registro equino y se intervendrá en casos de maltrato. Tras el recambio de motos por caballos, los animales pasarían servir en centros de equinoterapia.
Pérez puso el ejemplo de la ciudad entrerriana de Paraná, donde se aplica una política similar a la que propone.



