En estos últimos cinco años, desde el censo 2010, el padrón electoral creció en un orden del 2% debido a que muchos pilarenses por adopción, que llegaron a vivir en urbanizaciones privadas, realizaron el cambio de domicilio. Sin embargo, aún existe un número muy significativo en condiciones de votar, unos 30 mil, que a pesar de desarrollar toda su vida en el distrito, prefieren quedarse con el domicilio porteño.
En la mayor parte de los casos, sus hijos concurren a escuelas privadas del distrito y realizan deportes también en clubes de la zona, pero siguen mostrando domicilio en la Capital Federal. El fenómeno se da sobre todo en los countries más grandes y más tradicionales.
Mientras que otros, que también llegaron a Pilar hace algunos años o eligieron vivir en la zona y necesitaron renovar el registro de conducir, entre otros trámites, prefirieron cambiar el domicilio y muchos de ellos votarán por primera vez en el Partido en las próximas elecciones.
Este fenómeno no solo llama la atención de los precandidatos locales, sino que hizo que los postulantes porteños a suceder a Mauricio Macri también se fijaran en esta porción de votantes.
Para los candidatos locales, se interpone una traba para saber dónde está esa porción que se encuentra en el padrón local, ya que en los DNI los domicilios de muchos solo tienen el kilómetro de la autopista Panamericana donde muchas veces se encuentran emplazadas varias urbanizaciones privadas.



