Jorge Urquiza se transformó en el primer entrenador en llevar a un título provincial y ascenso a la Liga Nacional a dos equipos de Pilar. En 2002 lo hizo con Sportivo y ahora repitió con Atlético.
“Es distinta la alegría. Me agarró más joven, con problemas de pareja. Ahora estoy más tranquilo, más sereno, lo puedo disfrutar de otra manera”, señaló en declaraciones a Materia Prima por FM Plaza 92.1.
La motivación a sus jugadores con películas orientales e identificarse con la filosofía Zen. Por eso se ganó el mote del plantel como samurai.
“Hace un tiempo atrás empecé con la filosofía Zen, oriental y lo trabajo mucho. En un partido les mostré una película del samurai. Movimiento de pies para defender bien, movimiento de manos para pasar la pelota y tirar al aro, y mente fría para poder pensar. Les quedó y permanentemente me cargan. Unen esas cosas”, aseguró. “Lo más importante es el viaje que uno transita, no el destino”, agregó.
Más allá de su filosofía, Urquiza estuvo a punto de estallar en la definición increíble del tercer punto. “Le hice un gesto a Quique Zúccaro que nos estaban robando cuando le dan tres tiros libres a Ritoli. No era una falta para cobrar en una final. No sentí que lo perdíamos, sentí que nos robaban”, recordó.
“Y después, compensaron con la de Hasenauer, que tampoco se suele cobrar. Cuando termina el partido, Poletti, no me quiso saludar. No sé si no se lo banca a Atlético o qué. Son cosas que no empañan la alegría que tengo por el ascenso”, aclaró.


