Atlético es el nuevo campeón del Provincial de Clubes de Buenos Aires y se quedó con el único ascenso al Torneo Federal 2015/16. El Rancho hizo historia en una temporada espectacular y con una definición impresionante.
Con un orgullo tremendo, luego de caer en la primera final en Pilar. Viajó a Escobar y ante el número 1 de la fase regular, le ganó en la revancha y también el desempate. Cerró la serie 2-1 con una definición cinematográfica. Estaba un doble al frente cuando llegaron esos eternos 3 segundos más largos del básquet. Eternos para los corazones del Rancho. Frenéticos.
De estar un doble arriba, pasó a perder por la mínima (tres libres en contra) y sin que corra el reloj, volvió al frente (dos libres de Hasenauer). Hasta que llegó la pelota perdida por Rodrigo Ritoli y explotó por fin el grito de campeón.
La garganta de los pilarenses desahogó toda una temporada de esfuerzos, de luchar contra todo tipo de contratiempos. Especialmente las lesiones, que complicaron desde el arranque y fueron una pesadilla sin final. Romani y Lynn fueron las últimas víctimas. Contra todo se sobrepuso un plantel que encontró su máxima expresión en los playoffs.
Cuando se venían los pesos pesados. Los que tenían nombres de Liga Nacional, de calidad comprobada, surgió el hambre de gloria y la revolución basquetbolística de un joven equipo que quería escribir su propia página de gloria.
Dio vuelta la serie en cuarto, de final. En semifinales bajó a El Fortín, en una batalla tremenda, con suplementario en la revancha.
La final con Sportivo Escobar y toda su tradición. Dura derrota en casa para abrir la serie, como para que la película fuera más dramática. Y fueron a la Ciudad de la Flor, donde floreció el orgullo, la garra y el corazón de campeón.
Si la definición del título de Atlético fue de película, el actor protagónico fue Thomas Lynn. El base se convirtió en el personaje esencial de un Rancho que revivió en Escobar.
Tomi se rompió un ligamento del hombro izquierdo y deberá operarse. Sin embargo, su fuerza interior, lo llevó a poner todo dentro de la cancha.
Fue el líder revolucionario de los de Jorge Urquiza, en ese ritmo que se conjugaba a la perfección con Facundo Romani. Levantó el juego 1 en casa, aunque terminó en derrota. Y fue a Escobar con la lanza de su velocidad indescifrable para la defensa de Sportivo. Lideró el empate y fue clave en el tercero.
Tomi fue el emblema, pero fue un equipo entero que se brindó por la gloria. Bertolotti y su overol defensivo. Riambau todo terreno. Michelini y su derroche. Orsino con las bombas. Ballicora con el oficio sentenció el 1-1 con un doble y falta clave. Leandro Hasenauer le puso el sello al título con los libres a tres segundos del final.
Atlético es campeón. Una caravana de emoción viajó desde Escobar por la ruta 25. Más fanáticos se unieron en la entrada a Pilar para ir detrás de la autobomba a celebrar por la ciudad. Vuelta a la plaza 12 de Octubre y desembarco en la sede, donde el Vasco Cataini, al borde de las lágrimas, recibió esa copa tantas veces soñada, que se hizo realidad.


