Finalmente, Sergio Massa se quedó sin escuchar los planteos que el intendente Humberto Zúccaro, junto a otros pares de la región, tenían pensado formularle en la primera oportunidad. Es que tanto el jefe comunal de Pilar como su par de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, faltaron a la reunión de ayer, en Tigre.
La ausencia de Zúccaro fue confirmada por voceros oficiales desde el Municipio. La explicación fue un chequeo médico impostergable que le llevó al intendente buena parte de su agenda.
Es un argumento atendible teniendo en cuenta que Zúccaro se reincorporó al Municipio el 2 de marzo tras dos meses de licencia tras una operación por un cáncer de vejiga.
Sin embargo, su ausencia coincidió con la de Cariglino, quien solo anticipó que no sería parte del encuentro, aunque no dejó trascender los motivos del faltazo.
La cumbre se realizó ayer al mediodía en las oficinas que Massa tiene en el centro de Tigre. Tuvo lugar en medio de un fuerte hermetismo, que fue aprovechado por algunos voceros para bajarle el tono a los reproches.
Es que en los últimos días, los intendentes que no fueron mantuvieron al menos dos reuniones en las que unificaron sus quejas sobre los cambios en la estrategia de Sergio Massa que, según entienden, repercutió en el estancamiento del Frente Renovador en las encuestas ante el crecimiento del macrismo.
Esta semana, el propio Zúccaro dio su opinión sin miramientos: “No podemos quedarnos de brazos cruzados y que nos pasen por encima”. De todos modos, desde su propio riñón político salieron a aclarar que no piensa “sacar los pies del plato”.
Diferente es la estrategia de Cariglino, que deja correr sin desmentidas los rumores de su pase inminente al macrismo, donde tiene buenas relaciones políticas.
El intendente de Hurlingham, Luis Acuña, por su parte, tiene motivos territoriales propios para discutir con Massa. Es que el jefe de campaña del Frente Renovador, Juanjo Álvarez, ex mandamás de su distrito, empuja la candidatura de su hijo Rodrigo para competirle en las PASO.
Esas cuestiones internas irritan a los jefes comunales, pero se acentúan por el crecimiento de Macri y el estancamiento del propio espacio lo que enciende una alarma que Zúcacro no esconde: el peronismo podría perder la Provincia de Buenos Aires de no mediar un golpe de timón.
“Algunos muchachos intendentes por un bizcocho matan a la vieja”.
Felipe Solá.
