Los tironeos de la campaña llegan a los organismos provinciales

Policía y sedes descentralizadas de ministerios son escenarios de la disputa. Historias de acuerdos y enojos que van de Pilar a La Plata.

28 de septiembre de 2014 - 00:00

La campaña para las elecciones del año que viene ya se vive en diferentes ámbitos. Los de siempre, calles y tribunas, pero también otros que hasta ahora nunca habían sido escenario de disputas electorales. Como los organismos provinciales que tienen sede en Pilar, aunque dependan jerárquicamente de La Plata.
El dato que explica la situación es que,  por primera vez, el gobierno municipal y el provincial responden a espacios políticos diferentes y tienen candidatos distintos: el intendente Humberto Zúccaro por el massismo y el director de Política y Seguridad Vial de la Provincia, José Molina, por el sciolismo.
Ambos mantienen una puja sorda por colocar hombres y mujeres de su confianza en puestos clave, una tarea en la que, vienen teniendo suerte dispar. Y en general, los resultados generan marcados enojos del bando al que le toca perder la pulseada.
De los organismos provinciales con despliegue territorial en el Municipio, la Policía Bonaerense es sin dudas uno de los principales. Y ahí predomina el zuccarismo.
El nombramiento del jefe del nuevo Comando de Prevención Ciudadana (CPC) fue el primer escenario de disputa. Ya desde antes de la creación de la nueva división policial, Molina hacía públicos sus reparos contra la figura del comisario Fernando Marques, a quien recordaba los hechos de inseguridad cometidos en la  jurisdicción de la comisaría 1ª de Pilar bajo su mando. Incluso, la muerte nunca aclarada del joven Miguel Ángel Durrels mientras estaba detenido en un calabozo de esa dependencia.
Pero esas prevenciones no hicieron mella en la decisión del ministro de Seguridad Bonaerense, Alejandro Granados, de privilegiar su relación con los intendentes por sobre los referentes territoriales del gobernador.
La tendencia se ratificó después con los cambios de titulares en varias comisarías, donde los nombramientos fueron a pedir del zuccarismo y dejaron a Molina farfullando reproches.
El dirigente sciolista tuvo su revancha al conseguir que el ministro de Trabajo bonaerense, Oscar Cuartango, designe a un hombre de su riñón político al frente de la delegación local del organismo. Se trata de Carlos Olivera, quien durante 8 años fue concejal y presidente del bloque zuccarista en Pilar, pero a la hora del divorcio de sus dos referentes, quedó claramente del lado de Molina.
La última pulseada también fue la más ruidosa. Se dio en el ámbito de la educación, con el nombramiento de la molinista, Marcia Gonzáles como Inspectora Jefa del área en Pilar en reemplazo de Silvia Mujica, de aceitada llegada al Municipio.
En este caso, el enojo de los funcionarios municipales trascendió las paredes de sus despachos y rápidamente se hizo escuchar en el primer piso del palacio municipal.
Cuando aún falta un año para las elecciones, la campaña, al parecer no tendrá a la gestión como límite.



El dato

Las obras de infraestructura para Pilar con financiamiento provincial son, aunque menos frecuentes que en otros tiempos, otra fuente de disputa entre molinistas y zuccaristas.


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