El massismo parece dispuesto a abandonar una herramienta electoral a la que hasta ahora había recurrido en cada elección: el armado de listas colectoras.
El presidente del bloque de senadores provinciales del Frente Renovador, Jorge D’Onofrio, integrante de la mesa política del massismo bonaerense, aseguró que las colectoras no estarán en el menú de opciones disponibles para el año que viene en ningún distrito bonaerense.
De ser así, todos los precandidatos que busquen disputar la intendencia deberán pasar el filtro de las primarias para que solo uno llegue a las generales en representación del partido.
La herramienta de las colectoras permite a los candidatos saltearse el trámite de la interna. Así, en las generales aparece más de una lista local que lleva a los mismos candidatos nacionales.
El año pasado, esa herramienta le permitió a Gustavo Trindade competir con el oficialismo directamente en octubre y conseguir una banca. De lo contrario, hubiera tenido que ir a internas con la posibilidad de no alcanzar siquiera la minoría que le permitiera integrar la lista ganadora.
El año que viene podría no tener la misma suerte. Si el anuncio de D’Onofrio finalmente se cumple, Trindade –que ya empezó a pintar las paredes con su nombre- tendría que competir con Zúccaro en las internas de agosto. Y en caso de no alcanzar el triunfo, su año electoral terminaría anticipadamente.
Lo mismo le espera a Gabriel Lagomarsino, quien recientemente pasó al massismo de la mano de otros ex ARI. Pero a diferencia de Trindade, que actualmente trabaja en disciplinada armonía con el zuccarismo, difícilmente Lagomarsino se encuentre a gusto cumpliendo la máxima que obliga al derrotado a acompañar al ganador.