En Pilar llegó la hora de la política líquida

Dirigentes y espacios políticos pueden moverse de un lado a otro del tablero. Límites poco claros y escalas de valores que cambian. Un muestrario del escenario temporada 2014.

27 de agosto de 2014 - 00:00

por Diego Schejtman

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El sociólogo Zygmunt Bauman es el autor del concepto “modernidad líquida”, con el que define la volatilidad de la sociedad actual, un estado fluido, sin valores demasiado sólidos, en la que reina la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios. Límites difusos, en los que prima el éxito individual por encima de lo colectivo, la imagen por sobre los valores y el consumo es la regla general.

Ese concepto, que el sociólogo exprime para explicar los distintos aspectos de la vida social y las relaciones humanas, es también aplicable a la política. Incluso en un territorio pequeño, concreto y acotado, como puede ser el del distrito de Pilar.

La política líquida es esa en la que los límites de los partidos están difusos y, con ellos, se hacen más fluidos los valores que defienden sus dirigentes.

El salto de partido de un referente, que hasta hace unos años podía generar escándalo, se va naturalizando como parte de la política habitual. “Estos son mis principios”, decía Groucho Marx, “si no le gustan, tengo otros”.

 

Campaña

Las campañas para las elecciones del año que viene son un auténtico muestrario de ejemplos de la política líquida. Tanto, que muestran a dirigentes dispuestos ir a las urnas aunque aún no hayan decidido por qué partido lo harán.

Uno que lo dijo con todas las letras fue el ex seguidor de los Rodríguez Saá, Daniel Liberé, quien anunció que buscará ser candidato detrás de algún dirigente que le garantice mejor suerte electoral que los hermanos puntanos. Su única condición es que sea peronista, una etiqueta siempre amplia y más en estos días.

Pero aunque es el más explícito, no es el único. El ex socialista Miguel Gamboa se fue dando un portazo de su partido, criticando un horizonte de alianzas demasiado amplio. Ya el año pasado, el docente había aceptado a regañadientes incluir al radicalismo dentro del frente. De cara al 2015, la laxitud de las ideas se le hizo insoportable.

Su idea fue crear una agrupación de tinte local que, en algún momento, pudiera encontrar un marco de coincidencias con una fuerza nacional. Ese momento llegó rápido: en las últimas semanas, Gamboa se mostró con el diputado Martín Insaurralde, quien parece tener un buen posicionamiento en las encuestas aunque no define aún si estará dentro del kirchnerismo, cuya lista encabezó en 2013, o del massismo.

Gabriel Lagomarsino también viene del ex Frente Amplio. De hecho, le ganó las internas 2013 a la lista de Gamboa. Este año también anda buscando nuevos rumbos que podrían depositarlo en el Frente Renovador, el partido de Sergio Massa, en el que coincidirá nada menos que con el intendente Humberto Zúccaro, al que se opone con vehemencia militante desde hace más de una década.

El propio Zúccaro pertenece al Frente Renovador, un espacio político nuevo, desprendido de otro que, a su vez, había salido del seno del PJ, excedido en sus límites partidarios por las dirigencias individuales.

La elección del 2013 tuvo un ejemplo claro de esa ambigüedad: se llamó “voto inteligente”, que pedía votar al kirchnerismo a nivel nacional y al massismo en Pilar. Lo había impulsado el sciolista José Molina, antes de romper del todo sus lazos con Zúccaro, al que ahora enfrenta.

Otro que lo acompañó fue el concejal Fabio Gómez, kirchnerista de corazón, que aún integra las filas del massismo parlamentario en Pilar. Pero por las dudas, no se distancia demasiado de un grupo de jóvenes militantes criados bajo su ala, que ya están armando la plataforma local para la candidatura de Florencio Randazzo.

Antes de volver a la política de la mano de un Zúccaro aún kirchnerista, en el 2011, Gómez había tenido un acercamiento con el denarvaísmo, otro cauce ideal para la política líquida. Allí confluyeron radicales –la actual concejal Claudia Zakhem, por caso- macristas y peronistas diversos.

El concejal Nicolás Ducoté fue uno de los últimos denarvaístas de Pilar. Hoy se debate entre representar al Pro y al Frente Amplio UNEN para las próximas elecciones. Eso si –Lilita Carrió mediante- el Pro y el Faunen no se ligan en la misma masa electoral.

Los ejemplos siguen y, seguramente, se irán haciendo cada vez más evidentes y comunes. Parte de una política de valores y dirigentes intercambiables, que tanto pueden representar a un partido o a otro. Las encuestas son las que mandan.

 

 

 

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