Familiares, sobrevivientes, estudiantes y militantes recordaron ayer a las víctimas de la Masacre de Fátima, cometida en esa localidad pilarense durante la última dictadura.
“Me pone contento que Pilar haya tomado esta lucha como propia y que hoy este acto se haya organizado desde acá”, dijo Hugo Argente, delante del monumento erigido a la vera del camino, todavía de tierra, donde hace 38 años fueron asesinados su hermano, Jorge Daniel Argente, y otras 29 personas cuyos cuerpos fueron dinamitados.
La mayoría de los participantes –salvo las madres, con sus pañuelos blancos y sus años a cuestas- caminaron bajo el sol inusual para agosto los casi dos kilómetros que separan a la Escuela Nº 9 hasta el lugar de la masacre.
Entre quienes acompañaron a los familiares había muchas banderas de agrupaciones kirchneristas. Las verdes, de Kolina, las amarillas de los Kumpas y las blancas de la Tupac Amarú.
“Hace un tiempo me preguntaron si no me molestaban las banderas en el acto y dije que no. Todos tenemos nuestra identidad como ellos también la tenían”, dijo Argente señalando al monolito con el nombre las víctimas.
Sin bandera, también hubo representantes de otras organizaciones, como los concejales kirchneristas Juan Luna y Sebastián Pérez, o el presidente del HCD Osvaldo Pugliese, de larga trayectoria en la búsqueda de memoria para las víctimas del terrorismo de Estado. Por el contrario, no hubo representantes del Municipio.
El acto conmemoró la masacre cometida el 20 de agosto de 1976, cuando treinta militantes fueron asesinados luego de ser sacados del centro de detención Coordinación Federal.
Las víctimas de aquella matanza fueron Inés Nocetti, Ramón Lorenzo Vélez, Ángel Osvaldo Leiva, Conrado Alsogaray, José Daniel Bronzel, Selma Julia Ocampo, Haydée Cirullo de Carnaghi, Norma Frontini, Jorge Daniel Argente y Carmen María Carnaghi.
La Masacre de Fátima también alcanzó a Horacio Oscar García Gastelú, Alberto Evaristo Comas, Susana Pedrini de Bronzel, Juan Carlos Vera, Carlos Pargas, Ricardo Herrera Carrizo, Roberto Olivestre, Enrique Aggio, María Rosa Lincon, Cecilia Podolsky de Bronzel, Ernesto María Saravia, junto con 9 personas más aún no identificadas. Sus nombres fueron repetidos en el acto con la consabida respuesta del “Presente”, que muchos subrayaron con los dedos en V en alto.
“Fueron cobardes”
“Fueron, sobre todo, profundamente cobardes. Yo vi sus caras en el juicio. Esperaba que fueran monstruos, pero no: se parecen a nosotros y eso es lo más aterrador”. Así recordó María del Socorro Alonso a los culpables de la Masacre de la que pudo haber sido víctima. Alonso estuvo secuestrada junto a los asesinados en Fátima. Con algunos compartió charlas y la agonía de la tortura. Muchos años después, con el exilio en la mochila y la memoria intacta, testimonió en el juicio que condenó a los culpables.
“Espero que a los que hicieron esto los acompañen por siempre las voces de sus víctimas”, le dijo a El Diario.
