Una delgada línea divide la propaganda estatal con el culto a la personalidad de la que hacen gala muchos dirigentes que colocan su nombre en obras, espacios públicos y hasta en vehículos oficiales. Una denuncia contra el gobernador bonaerense Daniel Scioli por colocar su nombre en los patrulleros del CPC vuelve a poner en jaque esta estrategia que no por vieja, remanida y a esta altura hasta torpe, deja de estar en vigencia.
En este caso puntual la denuncia contra Scioli provino del diputado provincial del FAP, Alfredo Lazzeretti, quien vía Twitter cuestionó el ploteo de los móviles del Comando de Patrullas señalando el hecho como un acto proselitista, atravesando la línea, en este caso, naranja.
“Scioli usa los móviles policiales para su promoción electoral. ¡En el 2016 hay que plotear todo otra vez! ¿Paga Scioli?”, compartió en las redes sociales el legislador junto con una foto explicativa.
En Pilar, un rectángulo naranja con el texto “BA. Gob. Daniel Scioli” adorna las puertas de las patrullas contrastando con otras que la policía recibió años atrás, como la Ford Ranger que utiliza actualmente la Policía Científica de la Comisaría Pilar Primera. Sin motivos en naranja, ésta tan solo se refiere al “Gobierno de la Provincia de Buenos Aires”.
Del otro lado, la celebración del Día del Niño en una localidad del municipio de Tigre también resonó recientemente y fue disparador de fuertes críticas. Es que los niños que participaron de la fiesta vestían una remera negra con el logo “+A15” creado por el publicitario Néstor Savaglio (también trabajó con Scioli), haciendo referencia a la candidatura del diputado Sergio Massa a la presidencia.
A nivel local, la lupa siempre estuvo puesta en el ploteo de vehículos de las distintas direcciones y secretarías municipales. Son acompañados con las palabras “Int. Humberto Zúccaro”, que a lo largo de su gestión iniciada diez años atrás siempre fue blanco de críticas de la oposición. Esto se suma a los cuadros con la imagen del mandatario que vigilan oficinas municipales de todo el distrito.
Qué dice la ley
Cada vez que se coloca el nombre de un gobernante en un bien público, en principio se viola el artículo 42 de la Ley 25.188 de ética en el ejercicio de la función pública. El mismo establece que “la publicidad de los actos, programas, obras, servicios y campañas de los órganos públicos deberá tener carácter educativo, informativo o de orientación social, no pudiendo constar en ella, nombres, símbolos o imágenes que supongan promoción personal de las autoridades o funcionarios públicos”.
Propio de la cultura de masas, con el culto al caudillo como estrategia para llegar a los públicos objetos, estas prácticas que el filósofo Walter Banjamin catalogaría de esteticismo político, se mantienen vigentes, atraviesan leyes y, según parece, continuarán paseando en vehículos.
