Las paredes del distrito parecen empecinadas de adelantar el almanaque para acercar las elecciones, para las que faltan 11 meses. Sin embargo, la intensidad de la campaña anticipada no tiene un correlato en la cantidad de anotados en la carrera, que parece mucho más conservadora.
Mientras las crónicas políticas que repasan el territorio provincial dan cuenta de los 22 precandidatos a la gobernación que se disputan la preferencia de los electores, en Pilar hay sólo 8 postulantes lanzados de lleno. Mucho ruido y pocos candidatos.
El massismo es el más poblado. Lo encabeza el intendente Humberto Zúccaro, anotado para conseguir su tercera reelección consecutiva. Es, para el resto, el candidato a vencer.
En su mismo espacio se preparan a enfrentarlo tres postulantes. Uno es el concejal Gustavo Trindade, quien ya compitió en internas con su ex referente, al que supo enfrentar con virulencia durante un tiempo. Hoy, la tarea más difícil para el edil será la de despegarse de la administración municipal.
Otro de los inscriptos es un recién llegado al espacio del tigrense: el ex Coalición Cívica Gabriel Lagomarsino. De la mano del ex lilito Adrián Pérez, buscará reincidir con una candidatura a la intendencia.
Otro que ya pinta paredes con su nombre es Daniel Liberé, quien declaró su decepción por la baja performance de los hermanos Rodríguez Saá, a los que supo acompañar.
Otro que podría anotarse, aunque por ahora lo desmiente, es el senador provincial Jorge D’Onofrio. Si al final se decidiera, su condición de hombre del riñon de Sergio Massa le pondría algo de picante a la interna.

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