Con un cacerolazo masivo la gente hizo escuchar sus reclamos al Gobierno

Unas 4.500 personas se dividieron entre la plaza y el Kilómetro 50, donde por primera vez cortaron el puente. Libertad y respeto a las instituciones fueron los reclamos más escuchados.
viernes, 19 de abril de 2013 · 00:00

El ruido de las cacerolas volvió a ganar las calles de Pilar para manifestarse en contra del Gobierno nacional que encabeza la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Al igual que en las convocatoria de septiembre y noviembre del año pasado, las algo más de 4.500 personas que se movilizaron anoche estuvieron repartidas entre el Kilómetro 50 y la plaza 12 de Octubre. Pero a diferencia de las ocasiones anteriores, esta vez los manifestantes que optaron por la Panamericana bloquearon totalmente el tránsito sobre el puente que cruza la autopista durante más de media hora.

Sobre la calzada hicieron sonar cacerolas, bidones y botellas plásticas y hasta algunos redoblantes. Todos sonando a su propio ritmo.

Como en las convocatorias anteriores, se notó la presencia de dirigentes políticos en la plaza. Pero esta vez estuvieron acompañados por grupos más o menos nutridos de militantes. Radicales y macristas fueron los que más hicieron notar su presencia, con carteles y bombos (ver página 3).

Allí mismo, en la plaza, unas 2 mil personas giraron haciendo escuchar sus cánticos contra el gobierno y mostrando los carteles, algunos caseros escritos con fibrones y otros más elaborados, mayoritariamente confeccionados por la factoría del PRO.

 

Desde el puente

En el Kilómetro 50 escasearon los carteles y no hubo más cantos que el Himno. Una de las pocas pancartas escuetamente pedía “Final a los K”. La mujer que la sostenía, Silvia de Pilar, explicó su reclamo: “Quiero democracia, esta Presidenta no se puede tener, se tiene que terminar, hay que ponerles un punto final porque van por todo. Quiero libertad y justicia para mis hijos”, dijo.

Libertad, justicia y república fueron los conceptos que más se escucharon en el Kilómetro 50. La seguridad, un reclamo que supo ser el más fuerte en anteriores protestas, esta vez cedió su espacio a la corrupción, otra de las preocupaciones.

“Queremos libertad en democracia, no ser esclavos de nadie. No podemos salir no podemos comprar nada. Esto no puede ser”, se quejó José, de Del Viso.

También Verónica, que llegó desde Pablo Nogués, criticó “el avance contra la Justicia, el totalitarismo, la dictadura y la falta de libertad”.

“Estoy cansada del atropello a la república, a la libertad; del atropello a la Constitución y de vivir en una república a la que quieren hacer totalitaria. La forma de defendernos es manifestar pacíficamente. Si no quieren cambiar porque la gente del Gobierno es necia y no escucha, cambiaremos en las urnas”, planteó Maricé, de La Lonja, envuelta en una bandera argentina y haciendo sonar un molde para pizza.

Como en las veces anteriores, la manifestación respetaba las veredas de la calle Las Magnolias. Hasta que de repente un pequeño grupo decidió ocupar el puente del K 50. Casi de inmediato, los cerca de 2.500 manifestantes imitaron el gesto y, por primera vez, transformaron el cacerolazo en un piquete que interrumpió el tránsito. Sin embargo, los pocos que propusieron aventurarse a cortar la Panamericana no encontraron eco.

 

En la plaza

También en la plaza la libertad y las instituciones ganaron la pulseada la seguridad. “Quiero libertad para mi país, que no manejen la Justicia estos corruptos K”, resumió María de Villa Rosa.

“No a la ‘cristinización’ de la Justicia. Quieren cambiar todo para manejarla y llevarse nuestros dólares afuera”, planteó, a su vez, Roxana de Del Viso.

Mariano, de Villa Rosa, se quejó porque “nos manejan nuestro dinero, nos controlan, no nos dejan comprar dólares, todo para sacarlos ellos a sus cuentas en Suiza. Basta”.

Pero a diferencia de otras veces, también se escucharon voces que pedían el final anticipado del gobierno, aunque fuera interrumpiendo el orden democrático: “Necesitamos gente con huevo que los eche de la forma que sea y si hay que tomar las armas apoyaremos todos porque esto no puede seguir”, lanzó Fabián, de Del Viso.

En tanto, Marcela, de Pilar, proclamó: “este gobierno se tiene que ir como sea. Tenemos que sacarlo, fuera el kirchnerismo”.

Poco después de las 21.30, tanto en la plaza como en el Kilómetro 50, la gente comenzó a desconcentrarse tan rápida y espontáneamente como había llegado.

Hoy, con el ruido de las cacerolas acallado, se leerán los mensajes que dejó la marcha. Y, sobre todo, se analizarán los réditos de quienes buscan capitalizar políticamente esa masa de protestas que, por ahora, suena más como una multitud de individualidades. Similar al anárquico ruido de las cacerolas.

 

El dato 

Como en la marcha del 8 de noviembre, algunos manifestantes colgaron carteles en la puerta de palació municipal. Uno decía: “2003-2013, la década robada”.

 

 

 

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