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Comerciantes preocupados por supermercados extranjeros

Casi el 65% de las bocas de expendio son de capitales foráneos. Desde la cámara piden regulación estatal. Y advierten que las despensas de barrio pueden desaparecer.
26 de septiembre de 2012 - 00:00

Los almacenes y despensas de barrio pueden, en los próximos años, pasar a formar parte del pasado. La causa: el avance de las cadenas de súper e hipermercados de capitales transnacionales. Así lo advirtió la Sociedad de Comerciantes, Industriales, Propietarios y Afines de Pilar (SCIPA), luego de un relevamiento que revela la profundización del fenómeno de extranjerización de las bocas de expendio. Y ahora no sólo de las grandes, sino también a menor escala.

El último relevamiento finalizó hace unos 60 días, aunque fue dado a conocer por la Scipa en la última edición de la revista de la entidad, que salió a la calle la semana pasada. Según se revela, el 64,7% de los supermercados radicados en la ciudad son de capitales extranjeros: son 13, contra sólo 7 de empresas nacionales. Es un porcentaje mayor al del último relevamiento, realizado hace dos años, que arrojó un 62,5% de extranjeros.

Poniéndole nombre a los números, se indicó que en un primer corte, a unos 1.500 metros a la redonda de la plaza 12 de Octubre, se detectaron seis supermercados nacionales: La Eco (tres bocas de expendio), Ultra, Marynes y Jauand. En el mismo radio, funcionan once de capitales extranjeros: dos de la cadena Carrefour, otros tantos de Día%, y otros siete de propietarios chinos y de otros países asiáticos.

 En un radio mayor, de 4.500 metros de distancia del centro, aparece otro Carrefour, un Jumbo y uno más de La Eco. A eso se suma una sucursal de la cadena norteamericana Wallmart, que se construye aceleradamente en el kilómetro 52 de la Panamericana.

 

Regulación

“Ante la Cámara de Comercio, los asociados manifestaron su preocupación por la proliferación de supermercados extranjeros. Entendemos que perjudicarían al capital nacional y estaríamos ante la presencia de formatos comerciales que favorecen la concentración económica, es decir, el monopolio del comercio de los alimentos. Es por eso que resulta necesario tener normas regulatorias de la actividad comercial ante el avance de este tipo de corporaciones que modifican radicalmente el entorno urbano sin embellecerlo, fijan precios predatorios para eliminar a la competencia y así poder gozar de un mercado monopólico. Sus utilidades no se reinvierten en el lugar, sino que se giran a los centros originarios de donde provienen estos formatos”, señalaron desde la SCIPA a través de su órgano de prensa oficial.

A su vez, en declaraciones radiales, el presidente de la entidad, Daniel Castro, desestimó que la apertura de nuevas bocas de gran tamaño genere competencia entre ellas. “Nadie nunca vio fundirse un hipermercado porque tenga otro cerca. Son pocos, y se sientan en la misma mesa a acordar precios y promociones”, sentenció el representante comercial.

A la vez, señaló que el peligro no es sólo para el sector comercial de competencia directa, sino para la economía del país en general, ya que las cadenas extranjeras “se llevan sus ganancias, no reinvierten ni generan más puestos de trabajo, al contrario de los locales, que forman parte de la rueda virtuosa de la economía”,  sostuvo Castro.

Así, advirtió que aunque los efectos no se verán de inmediato, de consolidarse la tendencia, los pequeños “pueden desaparecer”.

 

 

Chinos también
Para el presidente de Scipa, Daniel Castro, los supermercados chinos integran la lista de los capitales extranjeros. Según explica, no se trata de inmigrantes que viven, trabajan e invierten en la zona sino que envían la mayor parte de las ganancias a sus países de origen.

 

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