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Un grito de seis décadas

Derqui celebró a lo grande su primer título en 60 años de historia. La unión entre Presidente y Monterrey llevó a toda una ciudad a vivir una noche de gloria. Una celebración que no termina.
21 de agosto de 2012 - 00:00

por Walter Cricrí

w.cricri@pilaradiario.com

 

Una ciudad de fundió en un abrazo gigantesco y un grito que también fue un desahogo después de 60 años. Derqui es campeón.

La unión de fuerzas entre el histórico Presidente y el nuevo Monterrey alcanzó la gloria en el Torneo Oficial de la Asociación Zárate-Campana (ABZC) para que una multitud lo celebre a lo grande.

Las más de 500 personas que desbordaron el gimnasio de la calle Dorrego, se las arreglaban para ocupar cada rincón. Desde la escalera que da al jardín, detrás de los bancos de suplentes, de la mesa de control y las tribunas que explotaban o las puertas abiertas al otro gimnasio. No entraba nadie más.

Y todos fueron testigos de una jornada soñada por mucho tiempo y que se concretó con otra demostración de carácter del conjunto dirigido por Javier Prodan.

El equipo que arrasó en la fase regular y llegaba invicto a las finales, tenía por delante la presión de cerrar y asegurar una fiesta que muchos daban por descontada. Y enfrente tenía un Ciudad con jugadores de jerarquía, no le iba a hacer fácil la noche.

Con el interminable Germán Género (23) y Gabriel Cedro (21), el Tricolor la ponía en jaque a la Fusión.

Los derquinos tenían la iniciativa y estaban al frente del marcador, pero no podían guardar nada. Entonces surgieron las épicas tareas de Nicolás Tabarez, que lesionado en la primera jugada del segundo tiempo, siguió en cancha pese al dolor para poner el hombro por su club.

Lo mismo que Nicolás Median, que arrastrando una distensión de ligamentos, hizo lo imposible para estar en la cancha.

El equipo lo necesitó una gran parte del complemento. Y el base salió al ruedo para hacer de las suyas. Manejó los tiempos, sacó alguna falta de ataque y hasta clavó un triple importantísimo en el tercer cuarto.

Calidad superior. Otro jugador para poner en un pedestal es Patricio Tabarez, que demostró (aunque no hiciera falta) cuánto siente esa camiseta que lo vio nacer y lo formó como jugador.

Ya arreglada su continuidad en el TNA con Bragado, jugó al límite. Nada de andar en puntas de pie o cuidando el físico. Salió con toda su polenta y marcó 11 puntos consecutivos en el arranque (fue el goleador con 20).

Y cuando el panorama se complicaba, aportaba de todo. Rebotes, doble más faltas, un par de tapas espectaculares y las volcadas con su sello. Una corrigiendo un rebote ofensivo que todavía está estremeciendo el soporte del aro. Pato es de una calidad superlativa.

Apenas le faltó la frutilla del postre, que era estar en la cancha en el minuto decisivo. Es que su ímpetu lo llevó también a cargarse de faltas y salió por 5. Pero festejó como se lo merecía a este título.

El overol se lo puso Alejandro Irigoyen. Fue el encargado de hacer desaparecer a Marcos Jelavich de las finales. Lo hizo en Campana y repitió en Derqui. Fue un Hueso imposible de roer para el goleador rival. Y cuando Ciudad propuso una defensa zonal, aplicó su dosis letal. Dos triples en el último cuarto que destruyeron moralmente al Tricolor.

El aplomo de los dos grandes refuerzos de la temporada, Rubén Runke y Luis Díaz también fue clave para asegurar la victoria.

El Toro tuvo que batallar con Género y fue la referencia en el poste para que los demás hagan su trabajo. Se fajó los 40 minutos (fue el único que no salió de la cancha) y transmitió su espíritu ganador.

El Chavo debió resignar protagonismo ofensivo para ser el conductor. No fue su noche más fina en triples (su especialidad), pero mostró esos destellos de magia cuando encara hacia el aro contra los gigantes y encuentra el hueco que sólo él conoce para sacar el tiro con efecto que será doble. Y su bomba llegó en el último cuarto para poner la máxima (74-59) de la que Ciudad nunca se recuperó.

Derqui-Monterrey nació como ilusión. Una apuesta a la unión de una ciudad detrás de un objetivo deportivo. Y los jugadores lo devolvieron con un equipo arrasador que los llevó al campeonato. A un festejo inolvidable, pero que todavía quiere más.

Se viene el campeonato Provincial de Clubes. Y por qué no soñar con más grandeza.

 

23-1

Fue el récord de victorias y derrotas que tuvo la Fusión en la excelente campaña 2012 en la liga zarateña. Derqui terminó invicto en los playoffs (6-0) y realizó una fase regular de 17-1. Su único traspié fue en la visita a CADU.

 

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