Algunas curiosidades y los rubros que de a poco empiezan a despidirse

domingo, 19 de agosto de 2012 · 00:00

La composición comercial del centro de Pilar encierra varios pequeños fenómenos en sí mismos. Eso parecen revelar los números que afirman, por ejemplo, que en el microcentro funcionan ocho casas de artículos de cotillón. La mayoría de ellas abrió sus puertas durante los últimos dos años y en línea con la tendencia de sofisticar cada vez más las celebraciones, las mismas ofrecen todo tipo de artículos para ambientar una fiesta incluidos los disfraces.

Las casas de colchones y blanco también podrían incluirse entre los datos llamativos teniendo en cuenta que suman 8. En la misma línea, las librerías comerciales se cuentan por 12, al igual que las peluquerías. Y para coronar las curiosidades Pilar también haya un sex shop a pasitos de la plaza.

El cambio de perfil va dejando también a su paso rubros en franco peligro de extinción. El rol de “lugar de paseo” que fue abandonando el centro de Pilar se llevó consigo primero a los ya desaparecidos cines de barrio y ahora parece no tener piedad con las heladerías. En el microcentro funcionan sólo 4 heladerías y 3 de ellas ofrecen además el servicio de cafetería para paliar los baches que deja la venta de un producto meramente estacional. La poca presencia de restaurantes (sólo tres) parece ser parte del mismo síntoma.

En tanto que los cyber, que fueron furor años atrás se redujeron a 5 en la actualidad en lo que a los alrededores de la plaza se refiere. La entrega de netbooks gratuitas a estudiantes de escuelas secundarias públicas y la creciente cantidad de hogares que cuentan con conexión a Internet (según estadísticas del Municipio en 2011 un 13% de las viviendas cuenta con servicio de Internet) pueden ser útiles para explicar la tendencia.

 

 

En números

 

418 comercios relevados

105 comercios (25%) de indumentaria y calzados

 35 ropa femenina

17 ropa infantil

13 ropa deportiva

12 ropa masculina

16 ropa en general

28 kioscos

8 locales de comida rápida

16  casas de celulares

15 bares y confiterías

8 casas de préstamos

12 peluquerías

12 librerías

1 sex shop

 

 

Enrique Bértola, bazar El Ático
La voz de un histórico

El cambio que hoy manifiesta el centro es reflejo del cambio social de Pilar. La sociedad cambió y el comercio acompañó ese cambio.

Hace 22 años, cuando abrí el local, Pilar era mucho más chico y acotado. Luego, con la llegada de la gente de country las aguas se separaron y durante esa transición mucho público comenzó a emigrar al kilómetro 50, sumado a que el volumen de gente no era tan grande, varios comerciantes nos vimos perjudicados.

Hoy por hoy los públicos parecen haberse repartido y a la vez hubo una explosión de la gente de trabajo que es la que a muchos nos salvó de que no desapareciéramos.

Eso se nota también con la llegada de grandes cadenas de electrodomésticos enfocadas a un público específico, que ofrecen créditos a quienes tienen más dificultades para pagar.

De todas maneras, sería erróneo decir que la gente de country no compra en Pilar. Nosotros logramos hacernos conocer y hay mucha gente de barrios cerrados que viene al local porque no está dispuesta a pagar el doble por las mismas cosas.

El centro de Pilar quedó, por lo tanto, como un lugar dedicado al consumo. A la vista no es muy agradable y no es cómodo para estacionar. Dejó de ser un lugar de paseo para ser un lugar donde “compro y me voy”.

La prueba de eso es que gastronómicamente el Kilómetro 50 explotó y en el centro de Pilar quedan tres restaurantes, algo que a mí como pilarense me duele muchísimo.

 

 

Ignacio Rinaldi, kiosco “Nacho”.
El boom desde adentro

Si tengo que buscarle una explicación al fenómeno de los kioscos, considero que la gente, en general, busca salvarse con una inversión relativamente más chica que la que se necesita para otro tipo de comercio.

En consecuencia, es la Municipalidad la que debería actuar, regulando a través de alguna medida de ética comercial que impida que haya varios comercios del mismo rubro en las mismas cuadras.

La incorporación de comida en los kioscos también es algo relativamente nuevo que tiene que ver con varios factores. Para los comerciantes es la posibilidad de hacer un poco más de diferencia, porque las golosinas no sólo dejan poco sino que cada vez se venden menos. La gente lleva cigarrillos pero recorta en golosinas.

Para la gente, fundamentalmente los empleados y comerciantes de alrededor y los obreros -que es el público con el que más trabajamos-, es la posibilidad de comer algo de paso y económicamente accesible. Bajan del colectivo en la terminal y antes de tomarse el que va al Parque Industrial comen algo rápido acá porque conocen nuestra calidad. Es una cuestión de tiempo y practicidad.

Para pasear, en cambio, incluso los que no tienen gran poder adquisitivo se van al Kilómetro 50. El perfil del público del centro de Pilar lo conforman ahora los estudiantes, las mujeres que salen a hacer las compras y sobre todo gente de trabajo. Ellos son los que hoy mueven el comercio en el centro de Pilar.

 

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