Ser uno más: trabajos donde las diferencias no son un obstáculo
por Celeste Lafourcade c.lafourcade@pilaradiario.com
“Es como un equipo de fútbol, al que sabe atajar lo tenés que poner al arco, al que es defensor no puede estar en el lugar del delantero, cada uno en el lugar donde puede dar, esto es lo mismo”, explica convencido el empresario Juan Spitalieri y la alegoría resulta justa, reveladora.
Aprovechar las potencialidades partiendo de la idea de que todos las tienen, incluso quienes cuyas capacidades son distintas de lo convencional. En eso radica la tarea de comercios y empresas que incluyen entre sus empleados a personas con capacidades diferentes. A ritmo lento pero alentador el concepto de inclusión cobra sentido en espacios de trabajo en Pilar.
Dos carnicerías, una fábrica de grifería y una empresa de seguridad son algunos de los lugares donde empleados con dificultades motrices o psíquicas trabajan a la par de sus compañeros, en ambientes donde las diferencias no existen.
Fue hace cuatro años cuando Spitalieri, propietario de un frigorífico y cadena de carnicerías de Pilar y alrededores, decidió cubrir uno de sus puestos vacantes con un chico con capacidades diferentes. El certificado presentado por el joven habla de alguna dificultad psíquica aunque el empresario jura a El Diario que “no se nota para nada, es un chico como cualquier otro”.
El por qué de la decisión, asegura, no tiene que ver con los beneficios impositivos que esto le reporta –una parte del sueldo abonado se acredita como pago de ingresos brutos- sino con una idea que venía rondándole en la cabeza desde hacía tiempo.
Y los resultados parecen haberle dado la razón. Ya son tres los chicos especiales que trabajan en el armado de milanesas, entre otras tareas. “Son cumplidores, no faltan, son cero conflicto”, asegura y agrega que “son mejores que muchos de los que entre comillas se dicen normales”. “Uno de los chicos ya formó su propia familia”, dice con orgullo.
En plan de contagiar su experiencia, Spitalieri señala que “me gustaría que muchos empresarios se involucren más en el tema, es muy recomendable y no por los beneficios impositivos”. Y retomando la comparación futbolera, afirma: “sólo hay que saber ubicar a cada uno en su puesto”.
Más experiencias
El Kilómetro 50 también se apunta a la tarea de incluir personas que hasta hace algunos años debían resignar su derecho a acceder a un trabajo digno. En el hipermercado Jumbo, la silla de ruedas no es un impedimento para que dos empleados de la empresa Securitas realicen las habituales tareas de seguridad.
Tal como explica Patricia Sclocco, responsable de Comunicación de Securitas, el programa de “Seguridad Inclusiva” se inició en diciembre de 2011 y Pilar se convirtió en uno de los primeros escenarios del país donde se lleva a cabo.
“Como empresa –explica- pensamos que es fundamental ofrecer condiciones de trabajo con calidad y el 22 de diciembre comenzamos a incluir personas con capacidades diferentes en la Argentina”. Cabe aclarar que la firma lleva a delante esta política en otros países de Latinoamérica desde hace cinco años.
“Es un desafío”, reconoce la responsable de la firma y aclara que los empleados “tienen una discapacidad motriz pero cumplen con el perfil que la empresa necesita y no hay ninguna incompatibilidad con el trabajo que desempeñan”. Dentro de las oficinas administrativas de la empresa hay empleados hipoacúsicos y para Sclocco “la experiencia para el grupo humano fue fantástica, todos estamos contentos con la inclusión y con los buenos estándares de trabajo”.
Si los resultados productivos ya son en sí mismos alentadores, mucho más cuando la empresa recibe las repercusiones que tiene esta política en los clientes. “En Jumbo recibimos las felicitaciones de los clientes y también a través de nuestro portal, la comunidad tomó muy bien esto y los muchachos también tienen experiencias muy gratificantes”.
Largo camino
Jorge Suárez es docente del Centro de Formación Laboral Nº1 “Rosa Voet”, donde se capacita en oficios a personas con capacidades diferentes. Actualmente son varios los alumnos que están trabajando regularmente, muchos en el área de alimentación de distintos comercios y algunos de ellos en la planta de Villa Rosa de la fábrica de grifería Férrum.
Por parte del área de Discapacidad de la Municipalidad aseguran que el trabajo para facilitar la inserción laboral es permanente, tanto a través de programas provinciales como con empresas que busquen perfiles acordes. Para esto, cuentan con una base de datos específica.
Sin embargo, desde la Dirección de Empleo aclaran que la incidencia de currículums de personas con distintas capacidades es muy baja. “Son bastante esporádicos los casos” en los que llegan CV de estas características.
Por su parte, Suárez a la hora de calificar el presente de Pilar en cuanto a inclusión laboral admite que la situación es “complicada”. “Se ha hecho el trabajo de dar a conocer todos estos aspectos, en las fábricas del Parque Industrial de Pilar, en reuniones con gente ligada a entidades gubernamentales y pocas han sido las respuestas. Está, lógicamente, el miedo que tienen y el no entendimiento del tema”, interpreta.
Para esto, el docente sugiere que “los que no saben del tema se acerquen a los comercios o industrias que emplean a discapacitados y pregunten o vean el desempeño de estas personas. O bien que se acerquen a nuestra institución y que palpen la realidad”.
Es que para Suarez los resultados de la inclusión son positivos para todos “los chicos se adaptan a su trabajo y a sus nuevos compañeros” y a su vez “responden a las expectativas, son muy responsables”.
“Los chicos son personas como cualquiera y tienen el total derecho de insertarse en la sociedad y tener un trabajo digno que marque su futuro social y económico”, agrega, antes de recordar que “es un orgullo en mi caso trabajar en la institución, ya que hace 22 años que lo hago y he visto pasar muchos chicos que hoy son hombres y mujeres de bien”.
En el Centro de Formación Nº 1
La inclusión laboral desde las aulas
El Centro de Formación Laboral Nº1 “Rosa Voet” es una de las instituciones locales abocadas específicamente a la formación laboral de personas con capacidades diferentes.
En sus aulas de la calle Pampa 945 se dictan 5 talleres para chicos y chicas desde 14 años en adelante con dificultades mentales leves y moderadas, con problemas motores, parálisis cerebral y ciegos.
Las mujeres se desempeñan generalmente en confección y arreglos de indumentaria, como cambio de cierres. También hay talleres de panadería, cocina con elaboración de dulces, pastas y postres, preparación de catering para eventos, donde los chicos se capacitan además para la atención de dichos eventos.
También se especializan en lavado y planchado de ropa, así como en el trabajo de la tierra, sembrado de hortalizas y plantas florales y reciclado de botellas.
Armado “C”, es el curso en el cual concurren los chicos con nivel más bajo de aprendizaje, por tal motivo se trabaja en hábitos de la vida diaria y manualidades.
También hay dos talleres donde se efectúan trabajos tercerizados con jóvenes que desempeñan tareas para la empresa Férrum por lo que reciben un pago mensual.
Lo mismo ocurre con un grupo de jóvenes ciegos que trabajan para la empresa Saladillo y también mensualmente reciben su paga por la producción realizada.