Escandalosa sesión por la compra de un edificio
Roldán (1ª fila, izq.) y Ranieli (2ª fila, 2º a la der.) protagonizaron la pelea.
por Juan Manuel Morales
jm.morales@pilaradiario.com
Con un debate pobre, la sesión extraordinaria de ayer hubiese pasado inadvertida si no fuese por el escándalo desatado entre dos concejales que se insultaron y hasta se desafiaron a pelear.
El oficialista Walter Roldán y el denarvaísta Diego Ranieli fueron los protagonistas de una discusión callejera, dentro del Salón de Comisiones del Honorable Concejo Deliberante (HCD), aunque terminado el debate, todo quedó sólo en amenazas.
El orden del día marcaba 16 puntos pero sólo uno fue discutido; los otros 15 se aprobaron sin mayor análisis. Fue el número 5, la compra del inmueble ubicado en la esquina de Chacabuco y Pedro Lagrave, donde hasta hace algunos meses funcionaba la sede de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
La adquisición de este edificio de 700 metros cuadrados cubiertos en 3,4 millones de pesos había sido adelantada por el intendente Humberto Zúccaro en la apertura de sesiones ordinarias, que se desarrolló el pasado 29 de marzo, antes de que el mandatario viajara.
Ayer, el HCD aprobó la compra del inmueble, pero en medio de las objeciones, las defensas y el resto de los proyectos, aparecieron los insultos y las amenazas entre los ediles.
Discusión
El primero en pedir la palabra fue Ranieli, que comenzó avalando la compra de un edificio propio para el Municipio, pero criticó el modo e hizo hincapié en la falta de debate por la adquisición del inmueble por lo que adelantó su negativa.
“No sabemos qué tratamiento le dio el Ejecutivo a la compra del inmueble”, lanzó Ranieli y enfatizó: “se le está faltando el respeto al Concejo como institución”.
Enseguida tomó la voz la presidenta del bloque oficialista, Liliana Alfaya, que defendió el proyecto y entre otras críticas, reclamó a Ranieli por no haber expuesto sus objeciones en la comisión de Obras Públicas, el día anterior.
Tras la edil, pidió la palabra Roldán, que remarcó que el denarvaísta no estuvo en la comisión y por eso no dio a conocer sus críticas, lo que marcó el punto de inflexión a la pelea.
Enseguida Ranieli respondió, acusando a los concejales del oficialismo de no cumplir los horarios y faltarle el respeto a sus pares, “las hacen a las 10 y les ponen 8.30”, disparó, mientras el resto de los opositores lo aplaudían.
Así fue que mientras el oficialista Fabio Gómez daba su beneplácito por la existencia de debate y las opiniones encontradas, detrás Roldán y Ranieli, recordaban los viejos tiempos de la secundaria peleándose de un pupitre a otro.
Ya con la compra del edificio aprobado y mientras se trataban otros puntos, la pelea entre Roldán y Ranieli continuó.
El oficialista, pidió el libro de comisiones y lanzó: “acá está le puse las 10, así que cerrá el orto”, desatando el siguiente diálogo:
- (Ranieli): ¿Qué te pasa nabo?
- (Roldán): ¿Querés que te cague a trompadas?
- (Ranieli): Dale, vamos afuera.
- (Roldán): Te voy a cagar a trompadas acá y afuera.
Mientras, el secretario del Concejo, Estanislao Álvarez, seguía leyendo el expediente número siete en el orden del día. Pero esta vez, los ediles lo escuchaban menos que de costumbre y fue Alfaya quien hizo de “maestra” y puso orden, pidiéndole cordura a su compañero de bloque, logrando terminar con las amenazas.
Al finalizar la sesión, la discusión se diluyó, cada uno a su bloque y las cosas como estaban, aunque no descartan un segundo round.
Opinión
La fuerza de las manos
por J.M.M.
El Honorable Concejo Deliberante de Pilar carece de debate de nivel y muestra poco interés en obtenerlo.
Las causas no son más que la de un círculo vicioso de poder y mezquindad de las manos que tiene el oficialismo.
La mayoría absoluta que poseen los zuccaristas, con 14 concejales, los pone en una posición prepotente, en la que en muchos casos caen inconcientemente, dejando a la vista que poco importa si la oposición no está de acuerdo, total se va a aprobar de todos modos.
La situación debería ser totalmente opuesta, ya que del oficialismo depende levantar el nivel de diálogo y debate del HCD.
Con su mayoría y sabiendo que puede aprobar cuanto proyecto se le ocurra, debería ser más accesible al intercambio de ideas y la posibilidad de generar debates interesantes y con justificadas defensas de sus proyectos, sin necesidad de atacar en forma directa y agresiva, al edil que desde la vereda de enfrente se muestra en desacuerdo.
El pensamiento quizás sea el mismo, “total lo vamos a aprobar igual aunque no te guste”, pero la calidad institucional y la riqueza de los debates pueden apuntar a la superación.
Para sintetizar, recurro a las palabras utilizadas en la sesión de ayer por el oficialista Fabio Gómez: “el peor momento de nuestro país, fue cuando no había oposición, gente que pudiera opinar diferente” y “si todos estamos de acuerdo, es porque algo anda mal”.