La Cámpora desembarca en Pilar al frente de los jóvenes K

La presencia local de la organización aumentó en los últimos meses. Apunta a crecer absorbiendo a otras agrupaciones. El silencio como marca y la ambigua relación con el zuccarismo.
domingo, 15 de abril de 2012 · 00:00

 

Todos Unidos. Militantes de La Cámpora, La Güemes y la JP posan bajo un mural pintado en conjunto.

 

 

por Diego Schejtman d.schejtman@pilaradiario.com

 

Hasta hace poco, el nombre de La Cámpora era, para la política local, sólo la rémora de algo que sucedía en otro lado. Casi sin inserción territorial, la agrupación juvenil kirchnerista más famosa no tenía peso propio en el distrito.

En los últimos meses, sin embargo, esa situación comenzó  a revertirse: campañas de afiches y pintadas comenzaron a esparcir la imagen de la organización por las calles de Pilar. Y muchos de los referentes de otras agrupaciones k comenzaron a fotografiarse en las movilizaciones bajo las banderas de La Cámpora o hasta cambiaron sus antiguas insignias por remeras con la reconocible firma.

El desembarco local de la organización es parte de una estrategia para extender su presencia en el Conurbano. Sobre todo en lugares donde su trabajo no era significativo.

Para hacerlo de manera rápida, la principal táctica fue la fusión con otras agrupaciones que tenían mayor trabajo en el territorio. En el caso de Pilar, la alianza fue con La Güemes, una agrupación surgida en el 2009 acicateada por la derrota del kirchnerismo en las legislativas, que supo crecer a medida que el Gobierno nacional reconstruyó su relación con la sociedad hasta lograr la reelección de la presidenta Cristina Fernández en el 2009.

A su vez, la Juventud Peronista (JP), la más afianzada de las agrupaciones juveniles partidarias, también puso su aceitada organización a disposición de La Cámpora. No por nada, el principal referente provincial de la JP, el diputado bonaerense José Ottavis, integra la mesa nacional de la corriente que lidera Máximo Kirchner.

La otra táctica para afianzarse en el distrito tiene más que ver con la ayuda social. Preparan para las próximas semanas una intensa campaña de entrega gratuita de decodificadores de la Televisión Digital Abierta (TDA) y hay quienes les asignan un rol protagónico en el nuevo sistema de manejo de las cooperativas.

 

Radiografía

Estigmatizada por los medios opositores y defendida por los oficialistas, la Cámpora es la expresión más acabada de un fenómeno que es marca registrada del kirchnerismo: el regreso de los jóvenes a la política.

Igual que a nivel nacional, los principales referentes locales de La Cámpora y sus aliados tienen cargos de decisión en entes estatales.

Santiago Laurent, de La Güemes, por caso, es subgerente de Prevención y Participación Comunitaria del Pami, donde también tienen funciones otros miembros de la agrupación.

Pero la principal referente camporista pilarense es Lucía Portos. La joven de Del Viso integró la lista de candidatos a diputados bonaerenses por la primera sección en el 2011. Quedó muy cerca de ingresar a la Legislatura: hoy está en primer lugar entre los suplentes por si alguno de los legisladores electos el año pasado dejara su cargo.

De todos modos, Portos no tenía una presencia demasiado importante en el distrito hasta la decisión de afianzar La Cámpora en Pilar. Hoy aparece en las movilizaciones al frente de las columnas locales nutridas por las agrupaciones aliadas.

Aunque combaten contra el estigma sembrado desde la vereda de enfrente –hasta un libro de reciente aparición ataca a la agrupación y a sus dirigentes-, cultivan el misterio en base a un silencio impuesto y disciplinado: ninguno de los dirigentes nacionales ni locales de la Cámpora aceptan hablar con el periodismo.

Esa misma actitud monacal asumieron ahora los antes locuaces dirigentes de la Güemes.

 

La selección

El consejero escolar Damián Espíndola es, también, uno de los máximos referentes de la JP local. En diálogo con El Diario, explicó la relación de su organización con La Cámpora a través de una descriptiva metáfora futbolera: “Nosotros somos Boca o River, y ellos la Selección Nacional”.

De esa manera, explicó la integración de cuadros y hasta las acciones conjuntas pero sin perder identidad.

Si se graficara la organización como un cuadro, la JP aparecería en la misma línea que La Güemes y por encima de otras organizaciones territoriales con base en las localidades. Las que conducen los concejales Mariano Darget (Villa Rosa) y Juan Pablo Trovatelli (Fátima) son algunas de ellas. En el primer renglón, por encima del resto, La Cámpora decide.

A la hora de las movilizaciones, aunque se muevan por su lado, suelen encolumnarse juntos. Lo mismo en algunas acciones conjuntas, como la que marcó el desembarco de La Cámpora en Pilar centro: un mural en el viejo bar La Blanqueada, un edificio histórico muy cerca de la estación de trenes de Pilar.

La pegatina de afiches acicateando la nacionalización de YPF también los vio juntos y generó una módica política: muchos papeles terminaron pegados en las paredes de casas y locales.

Ahora, esos trabajos conjuntos también podrían llevarlos a los barrios, con la formación política de cuadros juveniles y la tarea social, dos de las claves de la militancia juvenil del kirchnerismo.

“Hay que formar líderes, no sólo pibes que pueden tirar un currículum en el Parque Industrial”, define Espíndola.

 


Una relación ambigua

La relación de La Cámpora con el gobierno local de Humberto Zúccaro es más bien ambigua. Hacia adentro, el mensaje suele ser de cierta distancia, sobre todo en temas de gestión municipal, de la que se mantienen al margen.

En términos políticos las discrepancias son más marcadas, aunque se mantendrán encapsuladas mientras ambos coincidan en el apoyo a Cristina Fernández.

Eso podría explicar lo que varias voces sostienen: que es Zúccaro quien se encarga de mantener económicamente el local de la Cámpora que Lucía Portos abrió en Del Viso.

 

 

 

Lucía Portos, referente local de La Cámpora, junto a la Presidenta.

 

 

De la periodista Laura Di Marco

Un libro que agita fantasmas

La periodista Laura Di Marco publicó este año su libro “La Cámpora, los herederos de Néstor y Cristina Kirchner”, que busca ser una descripción de la organización política juvenil más poderosa desde la Coordinadora radical alfonsinista hasta ahora.

Es un libro que agita fantasmas y busca confirmar los temores que, cotidianamente, los medios opositores al gobierno alientan en torno a la agrupación.

Desde la JP local, el consejero escolar Damián Espíndola calificó el trabajo de “poco serio”: “Hay que decirle a Di Marco que se vaya a trabajar con (Jorge) Rial o con (Marcelo) Polino. No son serias las críticas que hace”.

 


 

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