La Cámara de Diputados debatía anoche, al cierre de esta edición, el proyecto que habilita el voto optativo para los jóvenes de entre 16 y 18 años, que el Senado sancionó días atrás y que se presumía estaba encaminado a quedar convertido en ley.
En una sesión especial que demandó un largo y extenuante debate, el Frente para la Victoria (FpV) y bloques aliados contaban con el número de votos necesario para aprobar la iniciativa que, entre otras cuestiones, modifica el primer artículo del Código Electoral.
El texto además define como electores nacionales a “los argentinos nativos y por opción desde los 16 años” y a “los argentinos naturalizados desde los 18 años”, pero no fija penalidades para quienes no sufraguen.
La discusión en la cámara baja estaba marcada por una notoria presencia de jóvenes en los balcones del recinto, desde donde los grupos cantaban consignas a favor de la ley.
Al abrir el debate, la titular de la comisión de Asuntos Constitucionales, la oficialista Diana Conti aseguró que el proyecto busca “ampliar la base electoral de la democracia”.
Cambio cultural
“Dar el voto a los jóvenes significa reivindicar las banderas de los desaparecidos y saber que serán los jóvenes que se preparan para seguir llevando las banderas hasta la victoria siempre”, concluyó.
En esa línea, el titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, opinó que “hay un cambio en la cultura de la información y una revolución en los procesos de comunicación, donde los jóvenes saben lo que está pasando y quieren participar en la construcción de su presente y su futuro”.
El Frente Amplio Progresista (FAP) y la UCR presentaron dos dictámenes de minoría, en los que proponen la “obligatoriedad” del voto entre los 16 y los 18 años; en tanto, el PRO, el peronismo disidente y la Coalición Cívica anunciaron su rechazo a la norma oficialista.
El debate tuvo un momento emotivo, marcado por un aplauso cerrado de todos los legisladores, cuando se escucharon por primera vez en el recinto las palabras del diputado del Frente para la Victoria, el socialista Jorge Rivas, quien quedó tetraplégico tras un asalto en el 2007 y nunca había podido expresarse en forma oral ante sus pares.
“Los jóvenes comparten y piensan un modelo de Nación, de Estado, de economía y muestran un fuerte interés por cambiar las cosas más inmediatas que los afectan”, se escuchó desde la computadora de Rivas, especialmente preparada con un sistema informático que permite que el diputado pueda comunicarse.

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