Una jornada marcada por las largas demoras

Algunos esperaron más de 3 horas para votar. Desconocimiento, ausentismo de las autoridades de mesa y falta de tinta fueron las causas.
lunes, 15 de agosto de 2011 · 00:00

 

En la Escuela 12 de Zelaya hubo tres cuadras de cola. Se terminó a las 21.

 

En los últimos años hubo elecciones caracterizadas por la total normalidad de su desarrollo. Otras han quedado en el recuerdo por algunos disturbios registrados en diversas escuelas. Sin embargo, la jornada eleccionaria de ayer será recordada, más allá del debut de las primarias abiertas y obligatorias, por las demoras producidas en prácticamente todos los centros de votación.

Ya desde bien temprano, la tendencia comenzó a tomar forma: en muchas escuelas de Pilar se produjo un marcado ausentismo de las autoridades de mesa. Cabe recordar que, cuando eso sucede, se debe escoger a alguien que esté en el lugar para ocupar su puesto, quedándose así en las mesas vecinos desprevenidos y fiscales.

Sin embargo, aquella no fue la única causa de los retrasos, debido a que se sumaron cuestiones hasta el momento inéditas, como la escasez de tinta. No sólo en Pilar, sino en el resto de la provincia, muchos sellos prácticamente no dejaban ninguna marca en los documentos de los votantes, por lo que hizo falta que llegaran más dotaciones de tinta y así poder continuar.

A su vez, quizás producto de la inexperiencia de las autoridades de mesa –o bien por la necesidad de agilizar los movimientos- algunos documentos fueron entregados en manos equivocadas.

 

Obstáculos

En cuanto a los establecimientos con más inconvenientes, en la Escuela 12 de Zelaya llegó a haber una demora superior a las tres horas: en este sentido, a las 17, apenas una hora antes del cierre de los comicios, aún había tres cuadras de cola para poder ingresar a votar, situación que se mantuvo hasta pasadas las 21.

Por otra parte, en la Escuela 9 de Lagomarsino, a las 9.30 todavía no se había abierto la mesa, mientras que en la Escuela 4 de Villa Verde se habilitó recién a las 9. Un poco antes comenzó la acción en la Escuela 16 de La Lonja, en la que faltaba tinta y, además, las urnas llegaron alrededor de las 8.45.

Precisamente, en la 4 sucedió algo insólito: para colmo de las demoras, el viento le voló varios papeles a las autoridades de  mesa, aumentando la tardanza un poco más.

En el caso de la Escuela 35 de Peruzzotti, la gente tardó entre una hora y media y dos horas para votar. Asimismo, en el patio del colegio los números para hacer la fila de cada mesa estaban dibujados en el suelo con una débil tiza blanca, lo que los tornó en casi invisibles al cabo de unas horas.

En Villa Astolfi las cosas no fueron distintas, ya que en la Escuela 23 hubo hasta dos horas de cola para ingresar al cuarto oscuro, y en Fátima  poco más de una hora en promedio.

En el centro de Pilar, cerca de las 17.30 el Instituto Almafuerte registraba una cuadra y media de fila, por lo que –con impaciencia- la gente batía palmas para que se apurasen las acciones.

Más allá de las 19, ya de noche, la gente continuaba en las escuelas intentando cumplir con su deber cívico.

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