La “cocinera” vuelve tras dejar ñoquis en las bancas de los opositores.
Una sesión tumultuosa se vivió anoche en el recinto del Concejo Deliberante, cuando se debatió un pedido de informes en el que ediles de la oposición solicitaron precisiones sobre las actividades laborales de 5 empleados municipales.
La discusión terminó en la aprobación del expediente. Durante su desarrollo, estuvo teñida por la presencia de militantes zuccaristas y radicales, que coincidieron en repudiar el pedido de informes. Lo hicieron junto a dirigentes y militantes del Sindicato de Trabajadores Municipales y ATE; referentes de la agrupación de derechos humanos Casa de la Memoria y miembros de la agrupación kirchnerista Kolina.
Durante el debate legislativo propiamente dicho –dificultado por las matracas, cornetas y gritos cada vez que hablaban los opositores- la concejal Liliana Alfaya, presidenta de la bancada oficialista, reclamó a los autores del pedido los argumentos para la inclusión de cada nombre en la lista. Eso sí, previamente se acordó no mencionar públicamente a los trabajadores requeridos, que debían ser nombrados como “caso 1, 2, 3, 4 o 5” de acuerdo al orden de su aparición en el pedido.
Del otro lado, Sixto Desanto, Gustavo Trindade (ambos del Peronismo Federal), Noemí Barrio (Tres Banderas) y Marcela Campagnoli (Coalición Cívica) quedaron en el centro de la escena.
De ellos, sólo Campagnoli argumentó la inclusión de uno de los nombres –que esta vez no dio, aunque sí lo había hecho ya públicamente- de un empleado administrativo de un gremio contratado por el Municipio.
Según se había hecho público con anterioridad, se trata de Miguel Zakhem, padre de la presidenta de la UCR, Claudia Zakhem, quien está contratado por el Municipio para prestar servicios administrativos en ATE.
Por eso, militantes de la juventud radical, con la propia Claudia Zakhem a la cabeza, mostraron en el recinto carteles dirigidos a la edil y con referencias a la empresa Alemar (sic.) con mensajes de tono acusatorio.
A la mesa
La sesión discurrió en dos planos. Por un lado, las argumentaciones de Alfaya (secundada por su par Walter Roldán) que los opositores se vieron en dificultades para responder. Por el otro, la presencia de militantes que, además de matracas gigantes y “bubuzelas”, llevaron cotillón variado.
Así, apenas se empezó a hablar de tema, una mujer vestida de cocinera que hasta ese momento había estado oculta salió de entre el público para repartir a los cuatro ediles platos de ñoquis con salsa; una referencia alegórica al tema de discusión.
Cuando Campagnoli comenzó a hablar, de la primera fila de asientos se levantó la ex consejera escolar Orosia Sobral. “A mí me podés nombrar”, dijo, mientras se acercaba a la banca de la edil opositora para increparla. Finalmente, algunos de los presentes la convencieron de volver a su asiento.
“De los 3.500 nombres de los empleados municipales, el pedido particulariza sólo en 5. Queremos saber las razones”, insistió Alfaya, quien subrayó que su bloque no busca obstaculizar ninguna investigación.
A su vez, hizo hincapié en la defensa “de la dignidad de los trabajadores” y señaló que “la discriminación y la arbitrariedad ya causaron mucho dolor en la Argentina”.
Ilustre
Al cierre de esta edición, el Concejo Deliberante aprobaba sobre tablas la designación del ex intendente Jorge Telmo “Pampa” Pérez como ciudadano ilustre del distrito.
Pérez se convirtió así en el primer ex jefe comunal desde el retorno democrático en recibir esa distinción.
