Zúccaro recordó a Evita con un acto de campaña

Fue en un acto para conmemorar el 92º aniversario del nacimiento de la Abanderada de los Humildes. Desafió a sus adversarios a competir en internas.

8 de mayo de 2011 - 00:00

 

Zúccaro dio un discurso con aristas duras y ribetes de barricada.

 

 

 

“Los que se fueron pueden volver, pero a la cola. Es hora de que aprendan que la traición se paga con respeto, no a un conductor, sino a todos ustedes”. Con el tono de barricada que la cercanía de la campaña le da a su discurso, el intendente Humberto Zúccaro encabezó ayer el acto de conmemoración por el 92º aniversario del nacimiento de Evita.

Fue porco después de las 10 de la mañana, frente al busto que recuerda a la Abanderada de los Humildes en el  centro de la plaza 12 de octubre.

Además del jefe comunal, funcionarios y concejales, se congregaron en el lugar militantes de la juventud y un nutrido grupo de jubilados, que el protocolo oficial ubicó en sillas en un lugar central.

Zúccaro dirigió a los suyos un mensaje ambivalente. Es que por un lado llamó a responder “a las agresiones con trabajo” y hasta “a poner la otra mejilla” frente las críticas, pero por el otro hizo constantes menciones a “traidores y buchones”.

Con un llamado a sus opositores dentro del peronismo a participar de internas, Zúccaro aseguró que después del 14 de agosto “se acaban las críticas, se acaba el Facebook y se acaban las buchoneadas”.

Así, arengó a sus militantes a “redoblar los esfuerzos para trabajar por la inclusión social”, al tiempo que fustigó a los “que militan de traje y corbata en una oficina con calefacción y se olvidan de los que pasan penurias”. Hubo quien leyó en esa frase un mensaje a los militantes kirchneristas de las agrupaciones con alta concentración de funcionarios naciones, como es el caso de la Güemes, una de las que tiene presencia en Pilar con críticas al zuccarismo.

“Buenos sí, boludos no”, gritó Zúccaro con la camisa roja –uniforme de sus campañas desde el 2003- asomando debajo del saco de pana negra y ocultando apenas el manojo de cadenas doradas que le adorna el cuello.

“Los pingos se ven en la cancha. A trabajar, que somos imparables”, lanzó, con la mirada puesta en los más jóvenes, en quienes depositó buena parte del discurso.

Antes de Zúccaro había hablado Inés Ricci, una ascendente militante derquina a quien varios le auguran un lugar en la futura lista de candidatos a concejales. 

 

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