Predio de Lagomarsino: “De acá no nos vamos a mover”

Lo dicen quienes desde el domingo mantienen parte de un terreno ocupado. Hicieron un loteo y quieren comprar sus porciones de tierra. Se quedarán hasta lograr una solución.

3 de febrero de 2011 - 00:00

 

Un verdadero campamento montado en el predio tomado.

 

por Alejandro Lafourcade

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En búsqueda de una solución a su problema habitacional, los ocupantes de un predio fiscal en la localidad de Luis Lagomarsino ya cumplieron tres días de acampe en el lugar, y afirman que no se irán hasta obtener una respuesta firme que les permita aspirar a una vivienda propia.

Desde el domingo, algunos vecinos han decidido no moverse del terreno, de cuatro hectáreas de superficie ubicado en Beliera y Finlandia. Por eso, en el lugar se amontonan algunas pequeñas carpas, mientras la gente delimita con hilos sus lotes, esperando que en algún momento esas porciones de tierra se conviertan en propias y así poder comenzar a levantar una vivienda.

A unos cien metros, expectante, permanece un grupo de policías: la permanencia de ambos grupos parece no tener fecha de vencimiento.

Irma Sandoval, una de las mujeres que montan guardia en el terreno –el género femenino es mayoría- expresó a El Diario que “estamos esperando, porque todavía no vino nadie a hablar con nosotros. Ayer (martes) fuimos a entregar un petitorio a la municipalidad pero hasta ahora no vino nadie”.

El texto afirma que “hemos ocupado tierras fiscales que se encuentran en estado de abandono”, porque “muchas familias con chicos no tienen un techo que los albergue, viviendo en condiciones infrahumanas”.

 

Sin corte

La mujer agregó que “nosotros no somos okupas, dejamos bien en claro que a los terrenos los queremos pagar, no queremos que nos regalen. No nos gusta estar cortando rutas, porque los trabajadores se perjudican, no es nuestra intención, pero es la manera de que nos escuchen”. Precisamente, ayer por la tarde amenazaron con realizar un nuevo corte sobre la ruta 26, tal como sucediera el pasado lunes. Pero finalmente dejaron sin efecto la medida luego de una tensa asamblea realizada entre los ocupantes del predio que decidieron suspender el reclamo como muestra de buena voluntad en espera de ser atendidos hoy por autoridades políticas (ver aparte).

Sandoval afirmó que “nosotros de acá no nos vamos, porque sabemos bien que esto es fiscal. Los que estamos y perseveramos somos pocos, al principio eran muchos más, pero los que estamos acá ya tenemos los lotes marcados, estamos esperando solamente que venga alguien”.

Así, afirmó: “De acá no nos vamos a mover, estaremos un mes, un año, lo que sea. Seamos diez o veinte familias, nos vamos a quedar acá”.

A su lado, Elvira Barrios comentó: “Soy del barrio Beliera y hay muchos chicos que están viviendo amontonados con su madre. Muchos familiares no tienen terreno, los chicos no tienen lugar, viven cuatro o cinco familias en un lote. Las mujeres les dan lugar a sus hijos y estos a su vez tienen chicos”.

A su vez, indicó que “estamos en un barrio olvidado, las calles son un desastre. Acá no queremos hacer un rancherío, sí que venga un agrimensor que divida y empezar a construir nuestras casas”.

 

Cercanos

Una característica del conflicto es que quienes acampan pidiendo una porción de tierra son vecinos de la zona, conocidos por todos los que viven enfrente y cerca del terreno.

“Somos del barrio, los policías nos ven siempre, nos encontramos en el almacén”, confirmó Elvira.

“Hace 40 años que vivimos acá, somos los mismos vecinos, las mismas caras, nuestros hijos jugaban en este campo”, dijo Irma.

“Con los vecinos no hay problemas, al contrario, ellos nos apoyan, nos traen agua caliente. No quieren que lleguen desconocidos. Nos prestan su baño y cuidan a los chicos”, aseguró.

Ante la mirada de algunos vecinos curiosos, mientras dos chicos pateaban una pelota de fútbol entre los “lotes”, Irma comentó que “anoche vinieron a sacarnos, pero igual nos quedamos acá. Estamos las 24 horas, nos quedamos despiertos, tomando mate. A lo mejor, a las 2 o 4 de la mañana vamos a dormir un par de horas, por turnos. Yo prácticamente estoy sin dormir, mi hijo está descompuesto porque ya no puede más, una chica está descompuesta… Los que tienen que trabajar se turnan para quedarse con vecinos o familiares. Vamos a resistir”.

Por otra parte, la mujer afirmó que los ocupantes “no pedimos todo el terreno, sólo una parte. No queremos las 4 hectáreas. Además, aceptaríamos un plan de pago para pagar, no queremos que nos regalen nada, somos gente de trabajo. Estamos a la deriva, queremos que venga alguien a hablar con nosotros. Que ‘baje’ el intendente acá”.

Los días transcurren sin altercados entre los habitantes del lugar: Irma aseguró que “no agredimos, somos pacíficos, no estamos para pelear con nadie. Los que eran de Escobar ya se fueron, somos todos vecinos de Pilar. Los de Escobar ya tuvieron respuesta de su Municipio, pero nosotros no”.

A pocos metros de allí, un hombre montado a su bicicleta exclamó: “Este año hay elecciones. En el Municipio nos dijeron que el intendente no tiene una solución, ¿entonces para qué lo votamos? Cuando necesiten el voto van a venir, como siempre”.

Ayer, tras un acto en Presidente Derqui, Zúccaro admitió por primera vez desde el domingo que el conflicto no estaba solucionado tal como se había informado oficialmente el lunes desde el Municipio.

De todos modos, advirtió a los ocupantes del predio que no daría ninguna respuesta mientras exista una violación de las leyes: “Dentro de la ley, todo; fuera de la ley nada”, expresó Zúccaro.

 

 

El clima en la zona

Entre caras conocidas

Tanto los ocupantes como quienes viven cerca del predio de Lagomarsino se conocen desde siempre, son vecinos, por lo que no se ha registrado ningún incidente entre los habitantes de la zona.

Es más: muchos son parientes entre sí. Es el caso de Ramón, quien vive frente al terreno y es familiar de algunos de sus acampantes: “Mi sobrina es una de ellas y quiere comprar su lote. Tengo un ahijado discapacitado, se quedan ahí porque lo necesitan, hace años que esperan respuestas. Yo los entiendo, tienen para pagar y quieren una parte del predio, no todo. No nos molestaría que construyan acá, y que la otra parte quede como lugar deportivo”.

El hombre aseguró que “todos nos conocemos, acá no hay ningún problema. A la noche están tranquilos, nadie los molesta. A mí no me molestan para nada. Ya está todo marcado, lo necesitan y tienen el dinero para pagarlo, pero nadie quiere darles una oportunidad. Me duele que le pase esto a la gente”.

 

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