Secretos en Reunión

13 de junio de 2010 - 00:00

Con velas

Estaba todo –o casi todo- listo para el acto de inauguración de la casa partidaria local de la corriente kirchnerista Martín Güemes. Todo, menos un generador eléctrico.

Es que un corte de luz que afectó a buena parte del centro de la ciudad hizo peligrar la realización del acto, cuyos asistentes –dirigentes, funcionarios, militantes- se quedaron en el patio del local partidario alumbrados sólo por velas y por las brasas sobre los que se asaban los infaltables chorizos.

 

Soñar con angelitos

Uno de los motivos por los que el coloquio sobre la situación social del distrito se atrasó durante meses fue la apretada agenda del obispo de Zárate-Campana, Oscar Sarlinga. Varias veces, el intendente Humberto Zúccaro admitió en público que debería esperar al prelado para poder analizar en conjunto la situación de la pobreza en Pilar.

Pero al parecer, el purpurado no está demasiado preocupado por el asunto. O, al menos, lo conoce tan bien que no necesita volver a escuchar sobre el tema. Al menos así pareció el viernes, cuando en la primera fila el Lope de Vega, el obispo se quedó profundamente dormido mientras los expertos disertaban sobre el escándalo de la pobreza. Tanto, que un colaborador de Zúccaro debió despertarlo para evitar un papelón mayor.

 

De local

El acto oficial del día de la Bandera se realizará, finalmente, en la localidad de Manuel Alberti. Así lo decidió el gobierno municipal por pedido de entidades de esa localidad que buscarán aprovechar el acto como gesto simbólico en su disputa limítrofe con sus vecinos de Del Viso.

Esa pelea fue la que actuó como fondo en la reunión de funcionarios y vecinos durante la que se decidió la localización del acto, un encuentro que –al decir de varios de los presentes- tuvo momentos de tensión cuando las concejales delvisenses Liliana Alfaya y Liliana Monje se opusieron a mudar la promesa a la Bandera a tierras albertinas y se cruzaron con la influyente secretaria Política, Graciela Odato, oriunda de Manuel Alberti.

 

Guardaespaldas

Difícil la tarea de algunos funcionarios públicos para los que el límite de sus funciones no siempre es del todo claro. El director de Prensa, Maximiliano Ponce de León, es uno de los que suele padecer esa condición.

El viernes, durante el coloquio sobre la pobreza, una de las mayores preocupaciones del funcionario fue la de impedir que los periodistas hablaran con el intendente Humberto Zúccaro. Tanto, que llegó a cubrirlo como un auténtico guardaespaldas a lo largo de los angostos pasillos del Lope de Vega, llegando a arrojar sillas al paso de algún cronista para obstaculizar su acceso al mandatario que, evidentemente, esa mañana no tenía ganas de responder preguntas.

 

 

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar