El intendente Humberto Zúccaro es el único candidato ya definido.
por Diego Schejtman [email protected]
Con los ojos puestos ya en las elecciones del año que viene, los partidos con representación local empiezan a aprontar pertrechos para una contienda que adivinan complicada.
El escenario que empieza a dibujarse en el horizonte muestra ya a sus protagonistas activos, en busca de ganar terreno en la consideración popular y sin descuidar el armado de sus propias estructuras.
El oficialismo tiene un tema resuelto: el intendente Humberto Zúccaro ya está lanzado a la reelección. Pero todavía quedan dudas no menores. Por ejemplo, si acompañará o no al kirchnerismo en ese camino.
Por el lado de la oposición, el peronismo disidente comienza a desandar un dificultoso camino hacia la unificación, empedrado por el recuerdo reciente de las traiciones mutuas que se prodigaron en las elecciones del 2009.
Del otro lado, la Coalición Cívica también busca saldar viejas querellas con la intención de integrar un frente. Una posibilidad alentada por el resultado de las internas radicales de la semana pasada y que hoy podrían reafirmar las del socialismo (ver aparte).
Duda cruel
El oficialismo arranca el precalentamiento para la etapa electoral con una certeza que a sus competidores les costará trabajo conseguir: ya tiene candidato definido.
Zúccaro anunció hace bastante tiempo que irá por su segunda reelección en el 2011. Sin embargo, la duda viene por otro lado: cuál será el partido que albergará a la boleta oficialista en el cuarto oscuro.
Aunque aliado del Gobierno nacional desde el 2003, Zúccaro no es justamente un kirchnerista convencido.
Aunque siempre agradecido por las obras que su buena relación con la Casa Rosada trajeron a Pilar, el intendente suele correrle el cuerpo a los debates nacionales que apasionan a algunos de sus colegas.
Zúccaro prefiere mantenerse en el rincón donde empezó su existencia. Pruebas de eso son las muchas veces que arengó desde tribunas de campaña a acompañarlo con el voto en Pilar, más allá la boleta que se elija para las instancias provinciales y nacionales. Y la menos conocida estrategia para crear un partido vecinal que, aunque nunca salió hasta ahora a la luz, aún sigue en las gateras.
Por si eso fuera poco, el jefe comunal tampoco escatima coqueteos con opositores. Para muestra, un botón: hace apenas una semana, en conferencia de prensa, un periodista quiso saber si trabajaría con Francisco De Narváez, a lo que Zúcacro se negó a responder por considerar que su contestación sería “faltar el respeto a los militantes del diputado”.
Mientras tanto, diferentes agrupaciones kirchneristas van haciendo pie en el distrito. Primero fue Casa del Pueblo, vinculada directamente al intendente de José C. Paz, Mario Ishi; esta semana fue el turno de la corriente Martín Güemes y en los próximos días llegará la Artigas. Hasta ahora, ninguna de las agrupaciones tiene figuras de peso propio que puedan hacerle sombra a la candidatura de Zúccaro. Pero sí terciar en el armado de las listas de candidatos a concejales, donde, salvo excepciones, Zúccaro hace predominar a candidatos marcadamente antikirchneristas.
Unidad difícil
El trance del peronismo disidente es extremadamente delicado. A instancias de las figuras nacionales del espacio –Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Mario Das Neves, Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Reutemann y Francisco De Narváez- los referentes locales deberán iniciar el camino a la unidad que, en el mejor de los casos, desembocará en una sola candidatura para el 2011.
Esta vez, a diferencia de lo que pasó en el 2009, el diálogo comenzará con tiempo para buscar consenso o, de lo contrario, desembocar en internas.
Ése es el trabajo que les espera al felipista Gustavo Trindade, el denarvaísta Diego Ranieli, las duhladistas Silvana Aguilar y Noemí Barrio y el adolfista Daniel Liberé. El resto de los espacios nacionales no tiene referentes definidos, a menos que alguien tome en serio que la autoproclamación del oficialista Miguel Saric como referente de Reutemann pueda convertirlo en una figura opositora en el ámbito local.
La parada que les espera no es sencilla. Pero es una manera de evitar que se repita el desgaste de la seguidilla de desaguisados y traiciones mutuas que se propinaron los socios en la última elección.
El único que por el momento está fuera del debate es el macrsimo, que se mantiene al margen del peronismo disidente –aunque mantiene los contactos- y deberá empezar a profundizar su presencia en Pilar a riesgo de quedar reducido a una mínima expresión.
Los próximos meses serán trascendentales para definir el escenario de una etapa electoral que, aunque lejana en el horizonte, ya empieza a palpitarse.
El frente que viene
Hay vida fuera del peronismo
Por afuera de las opciones vinculadas al peronismo, diferentes partidos van consolidando su frente interno con una intención de máxima: confluir en un frente único que amplíe sus chances electorales.
El resultado de las internas de la UCR, hace una semana, va en ese sentido, con el envión conseguido por Ricardo Alfonsín, de mejor relación con la Coalición Cívica y el Socialismo que el vicepresidente Julio Cobos.
Aunque en Pilar ganó la lista cobista, la flamante presidenta del partido, Claudia Zakhem, viene enunciando desde hace tiempo su vocación frentista.
El socialismo tendrá hoy su propia interna nacional, con dos proyectos bien diferenciados: si gana la lista impulsada por el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, el partido se encaminará hacia el frente opositor, al que buscará imprimir un sesgo progresista. Si, por el contrario se imponen los seguidores de Jorge Rivas, el PS tomará un perfil más afín al kirchnerismo. Por ahora, en Pilar sólo el primer grupo se muestra activo.
Por el lado de la Coalición Cívica, ya de por sí una unión de partidos, comenzaron a trazar líneas de diálogo entre los dirigentes más enfrentados, principalmente la concejal Marcela Campagnoli y el ex candidato Gabriel Lagomarsino. Juntos, buscan evitar que se repita el escenario del 2009, cuando dos listas locales dividieron 50 y 50 los votos provinciales y se quedaron sin bancas en Pilar.
