Problemas de cartel
La diputada nacional de Unión Pro por la Provincia de Buenos Aires, Silvia Majdalani, tiene una casa frente al Municipio, sobre la calle Bolívar. Allí invirtió dinero en la colocación de un cartel con su rostro, su nombre, cargo y el logo del macrismo. Pero la ubicación del cartel no es la mejor ya que como se observa en la foto, los árboles no dejan que éste pueda lucirse a los ojos de los transeúntes. Algunas, versiones indican que la mujer lo hizo con la intención de podar los árboles, pero desde la Comuna se lo negaron. Y si no fue así, marche un asesor de publicidad para la diputada.
La experiencia lo dice todo
El concejal vecinalista que reviste en el zuccarismo, Miguel Saric, cumplió el jueves último su 17º tratamiento de presupuesto, sumando los años que lleva en el HCD. Con la experiencia encima Saric lanzó críticas y recomendaciones para el tratamiento de este tipo de expedientes: “el presupuesto no es tan importante y si no se consensúa en la comisión, llegada la sesión, no se va a consensuar”, explicó y agregó: “la oposición debe decir algo para no ser intranscendente, un poco de cáscara siempre hay que hacer”, remarcó, recordando sus años de opositor y recomendó: “lo importante son las rendiciones de cuenta, ahí es cuando se debe abrir bien los ojos y exigir elementos y comprobantes”. Atenti opositores que el diablo sabe por diablo, pero más…
Si Perón viviera… pagaría multas
Con gran enojo cargaba el edil Gustavo Trindade, con la ordenanza que prohíbe las pegatinas y las pintadas a meses de las elecciones. Luego de algunos cruces con concejales oficialistas, miró al presidente del Concejo, Marcelo Castillo, con quien comparte su ideología peronista y le dijo: “doctor, con esta ley ¿qué sería de la resistencia peronista no?”, recordando aquellas pintadas que se realizaban con tiza y carbón y que entre otras frases anunciaban “Perón vuelve”. Tras la pausa, Trindade arremetió: “si Perón viviera estaría lleno de multas”, a lo que el presidente del HCD asintió.
Nadie resiste un archivo
Transcurría la sesión del jueves último y el debate se planteaba por el presupuesto 2011, el que tenía la palabra era el opositor Gustavo Trindade, quien criticaba varias asignaciones del expediente. Fue entonces cuando comenzó el trabajo de los asistentes a la sesión, sí, los mismos que firman la planilla de Excel, para silenciar a Trindade los muchachos le cantaron el jingle que él mismo creó y cantó en la campaña del 2003 que impulsó a Zúccaro a la intendencia: “Humberto Zúccaro llegó para curar a Pilar”, fue el cántico que como dice el dicho, demostró una vez más que nadie resiste un archivo.
Antiaéreo
En la sesión extraordinaria del viernes por la mañana, la polémica se abrió con la prohibición de la propaganda en espacios públicos. El texto original no sólo prohibía las pegatinas y pintadas, sino también los parlantes en forma terrestre y área, como lo hizo el opositor Gustavo Trindade, durante los festejos Patronales. Ante este texto, Trindade puso el grito en el cielo y tras el cambio y la tranquilidad de que su avión podrá circular sobre el espacio aéreo pilarense, el oficialista Alberto Zapata le advirtió: “podés usar el avión, pero si nosotros compramos misiles, no hay quejas”.
Un pesito más, nunca está de más
Hace unos meses que las sesiones del Honorable Concejo Deliberante son concurridas por gente del oficialismo y la oposición. El trabajo que cumplen los convocados, no es sólo aplaudir, sino también tratar de que, en el caso del oficialismo, algunos opositores la pasen mal y no hablen.
Pero estos muchachos tienen otra tarea y la más importante luego de cada sesión, es que al pie de la escalera, donde se encuentra la “cabina de informes”, hay una planilla de Excel, con celdas para la firma y aclaración y en su encabezado titula: “empleados que asistieron a la sesión”. Muchos le llaman extras, otros prefieren compararlas con las horas Core de la policía, pero a nivel municipal.
