Más testigos complicaron a Patti con secuestros y torturas

La hermana de dos militantes desaparecidos dijo que el ex policía participó del operativo en el que se los llevaron. Comenzaron los testimonios sobre el segundo caso.

2 de noviembre de 2010 - 00:00

 

Agrupaciones movilizadas por el jucio a Patti, que lo siguió desde otra sala.


La hermana de dos militantes de la Juventud Peronista, secuestrados en la localidad bonaerense de Garín el 10 de agosto de 1976 y aún desaparecidos, Luis y David D´Amico, declaró hoy que el entonces oficial de calle de la Policía Bonaerense Luis Patti estuvo presente en el operativo donde se llevaron a los jóvenes de la casa de sus padres.

«Mi madre me reiteró en distintas oportunidades que Luis  Patti estaba allí adentro, en un rincón, que no le hablaba y no le contestaba cuando le preguntaba adónde llevaban a mis hermanos», afirmó Rosa D´Amico, al declarar como testigo en el juicio oral al ex intendente de Escobar por delitos de lesa humanidad.

Con este testimonio se reanudó el juicio a Patti, al dictador  Reynaldo Bignone, al ex general Santiago Omar Riveros y al ex comisario de Escobar Juan Fernando Meneghini ante el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, que varió su composición porque una de las integrantes, la juez Marta Milloc, sufrió una «cardiopatía aguda» la semana pasada y pidió licencia.

 

Segundo caso

La jornada abrió una nueva etapa en el juicio, que desde su  inicio en septiembre estuvo dedicado a escuchar testigos sobre el secuestro y asesinato del militante montonero Gastón Gonçalvez, por cuyo crimen está puntualmente acusado Patti, a quien la semana pasada un sobreviviente acusó de haberlo torturado en persona.

Los jueces empezaron ahora a analizar un segundo caso, el del secuestro y desaparición en 1976 de jóvenes militantes de la Juventud Peronista de Garín, a quienes Patti conocía aún antes del golpe de Estado de 1976, y se cree fueron llevados a Campo de Mayo.

Dos de ellos fueron los hermanos D´Amico, de 26 y 17 años, secuestrados en su casa el 10 de agosto de 1976, sólo horas después del rapto de su vecino de 17 años y también militante de la JP Diego Souto, interceptado en la estación de Garín cuando iba a la escuela.

La reconstrucción de lo ocurrido fue muy laboriosa para  fiscalía y querella, porque quienes estaban dentro de la casa el día del secuestro ya fallecieron y los vecinos que vieron todo se niegan aún hoy a contar lo que saben.

Prueba de ello fueron los dichos de Clara Serrano, de 64 años que militaba con los D‘Amico en Garín, donde lograron construir una salita médica y ayudar a la gente «muy necesitada» a buscar comida y trabajo.

«Ningún vecino quiere hablar, tenemos miedo, la madre de ellos tenía mucho temor y seguimos teniendo temor porque los que fueron están libres y nos pueden llevar a nosotros, nos pueden buscar. No había muchos vecinos ahí, era casi campo, pero el que vive no quiere hablar y el resto se murió», dijo al Tribunal.

Al terminar su testimonio, se abrazó llorando a la hija del  mayor de los D´Amico, nacida poco después del secuestro de su padre, a quien nunca conoció.

El día del secuestro, la ahora testigo vio «unos coches grandes, con bastantes señores, con ropas oscuras, los pusieron en bolsas negras, los encapucharon», recordó.

 

Crónica de la detención

Rosa D‘Amico reconstruyó lo ocurrido basada en dichos de sus padres fallecidos y de vecinos. «Estaban almorzando, mis hermanos, mi padre, mi madre, una tía que estaba de visita y una anciana de origen lituano, Julia,  recogida de la calle por mi hermano mayor porque se había quedado sola y vivía con ellos», relató entre lágrimas. Los vecinos habían sido amenazados para que se encerrasen en sus casas pero muchos escucharon o llegaron a ver que sus hermanos fueron llevados al fondo de la casa, golpeados y sumergidos en un tanque de agua antes de ser sacados para introducirlos a un auto.

«Mi madre me reiteró en distintas oportunidades que Luis  Patti estaba allí adentro, en un rincón, que no le hablaba, que ella le dirigió la palabra, que preguntaba adónde se lo llevaban, por qué, que él la miró y no le contestaba y después se fue para afuera», recordó sobre el ex intendente que como ya es rutina siguió el juicio desde una ambulancia fuera de la sala de audiencias.

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