Otra vez un canje de tierras genera polémica en el Concejo

Tres barrios cerrados compraron un lote para cederlo al Municipio a cambio de sus  reservas fiscales. Desde la oposición denuncian que los terrenos son inundables.

9 de octubre de 2010 - 00:00

 

Al oficialismo le alcanzaron sus manos para aprobar el canje.

 

 

En una sesión que mostró una marcada polarización entre oficialistas y opositores, el Concejo Deliberante revivió una histórica polémica: la que se genera cada vez que el cuerpo analiza un canje de tierras con emprendimientos privados.

Según denunció en plena sesión el denarvaísta Diego Ranieli, los terrenos que tres urbanizaciones compraron en conjunto para ceder al Municipio a cambio de sus reservas fiscales son inundables. Es más: el opositor señaló que esa condición fue alertada por un área técnica del propio Ejecutivo.

Sin embargo, la situación no fue atendida por el bloque oficialista que, primero, impuso su mayoría en la comisión de Obras Públicas que preside Miguel Saric y, luego, hizo lo propio en el recinto para aprobar el canje a pesar de las advertencias.

El canje de tierras es una instancia prevista por las leyes provinciales que regulan la creación y habilitación de urbanizaciones cercadas.

Esas normas obligan a los desarrolladores a dejar en el interior de los emprendimientos terrenos libres como reservas fiscales –es decir, propiedad del Estado- destinadas a equipamiento comunitario y espacios verdes.

Esas mismas leyes, autorizan a las urbanizaciones a canjear esas tierras por otras fuera del límite de sus alambrados con la única condición de que sean de “similares características”.

Esa vaguedad de especificaciones suele generar conflictos. Algunos interpretan que la tierra cedida debe tener un valor similar a la que representa, es decir, la que está dentro del country, mientras que otros sostienen que alcanzará con que sea la misma cantidad de metros cuadrados.

Pero cuando la tierra que recibe el Estado es, además, inservible, la cuestión cambia. Y eso es lo que denunció el jueves el opositor Ranieli.

 

Bajas

Ranieli aseguró que dentro del expediente existe un dictamen del área de Planeamiento del Ejecutivo en el que desaconseja aceptar las tierras ofrecidas en forma conjunta por los emprendimientos La Cuestas, Casas de Alto y El Hornero por considerarlas inundables.

De hecho, el artículo 8 de la misma ordenanza que se votó en la sesión admite que las tierras son bajas, ya que aclara que se dejará sin efecto el canje si esos terrenos no pudieran ser rellenados por el Municipio a costo 0 o si los lotes resultaran inapropiados para los fines que se pretende darles.

De todos modos, el oficialismo votó en bloque a favor del canje y logró doblegar por mayoría a una oposición que, como pocas veces, tuvo un comportamiento monolítico en casi todos los expedientes a pesar de la multiplicidad de bloques en los que está dividida y las diferencias políticas que los separan.

De todos modos, fuentes de la oposición dejaron entrever que en la semana, después del fin de semana largo, buscarían reflotar el tema.


 

Pasividad del presidente

Otra vez las barras dijeron presente

Militantes del oficialismo llenaron, el último jueves, el recinto del Concejo. Fue un grupo compuesto principalmente por trabajadores del obrador municipal de Presidente Derqui, varios de los cuales se dedicaron a interrumpir con gritos e insultos cada intervención de los concejales de la oposición.

La situación tuvo su punto de mayor tensión cuando la concejal Marcela Campagnoli (CC) amenazó con irse si el presidente del Concejo, Marcelo Castillo, no imponía orden. “Esa es una decisión personal”, le respondió Castillo, que evitó llamar a silencio a las barras. Quien sí lo hizo, con éxito dispar, fue el s

ecretario del cuerpo, Estanislao Álvarez.

 

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