Cuatro años de una peatonal que no generó el atractivo buscado

Cuenta con un solo restó bar. No consiguió constituirse como un imán para los nuevos vecinos de los countries. Posee en la actualidad 30 locales. Los de ropa son los que más abundan.

12 de octubre de 2010 - 00:00

 

Peatonal Rivadavia, 100 metros que siguen generando discusiones. 

 

 

Las calles peatonales suelen ser, en la mayoría de las ciudades que las contienen, un imán para los visitantes y para los lugareños, un punto de encuentro, el espacio del cafecito en invierno y la cerveza con la picadita en la primavera o el verano, una vidriera para las grandes marcas comerciales. Sin embargo, a cuatro años de su fundación, la cuadra peatonal de la calle Rivadavia, comprendida entre Independencia y Lorenzo López, no logró reunir esos atractivos.

Tampoco consiguió cumplir con lo que se esbozaba en su momento como uno de los objetivos principales de la obra encarada por el Municipio con el aporte de los comerciantes del centro, que costó alrededor de 500 pesos en su momento: lograr que los 100 metros exclusivos para peatones se constituyeran como la atracción necesaria para que los nuevos vecinos de los countries y barrios privados, habitúes de las propuestas comerciales y de servicios emplazados sobre la Panamericana, se decidieran a atravesar la barrera que aún en la actualidad, aunque en menor medida, los separa del centro de la ciudad.

La estética y la conformación de la Peatonal Rivadavia poco han cambiado desde su fundación producida el 12 de octubre del 2006, cuando fue inaugurada por el intendente Humberto Zúccaro. En la actualidad, se distribuyen sobre ambas márgenes 29 locales comerciales en funcionamiento y uno de indumentaria en proceso de instalación que reemplazará a una vidriería.

La composición comercial ha experimentado pocos cambios en los cuatro años de vida de la cuadra para peatones. En la actualidad, pueblan la peatonal sólo un restó bar, dos casas de calzado, un kiosco, una casa de lotería, una mercería, una tienda de lencería, un cotillón, una inmobiliaria, una panadería, una sandwichería, un negocio de celulares, una financiera, un local de alquiler de videojuegos, una casa de electrodomésticos, una perfumería, una farmacia, un local de fotografía, y una pañalera.

En tanto, los negocios que predominan son las casas de artículos deportivos que se cuentan por tres, las zapaterías (también tres), y los locales de indumentaria que ascienden a seis más uno a punto de desembarcar. A su vez, al menos 20 metros de la cuadra peatonal son ocupados por uno de los laterales del Banco Provincia.

Si bien desde las voces que se alzan contra los 100 metros exclusivos para peatones se argumenta que esa cuadra se constituye como un tapón para el convulsionado tránsito del área céntrica de la ciudad, desde el Municipio desbaratan ese cuestionamiento al sostener que la peatonal no alteró el tránsito debido a que muchos autos que antes atravesaban el centro por Rivadavia ahora lo hacen por 11 de Septiembre, lo que aleja el flujo vehicular de los alrededores de la plaza.

Además, funcionarios del gobierno municipal explican a la hora de defender la obra que, al cambiar el sentido de circulación de Belgrano, los autos que vienen por Rivadavia siguen por esa otra arteria que se topa contra la plaza para luego continuar su recorrido.

Por otra parte, si bien desde la Comuna admiten que en sus primeros cuatro años de existencia la peatonal no experimentó la renovación de locales que se hubiese esperado, consideran también que esa cuadra “tiene vida” y que la obra encarada por el Municipio con el aporte de los comerciantes incrementó la valuación de las propiedades allí ubicadas.

 

Ampliación trunca

El intendente Humberto Zúccaro confesó en alguna oportunidad que no quería que su primer mandato finalizara sin contar con una calle peatonal de por lo menos 300 metros. Es por eso que había manifestado su decisión de que, antes de  terminar el 2007, Rivadavia, la arteria principal del centro de Pilar, sería exclusiva para peatones entre Independencia y Pedro Lagrave. El proyecto por ahora quedó trunco.

Otra de las ideas que había circulado por la cabeza del jefe comunal era la de prolongar la peatonal hacia la estación de trenes para que, en un futuro, se conforme un corredor comercial que conecte Rivadavia con la avenida Tomás Márquez.

Sin embargo, ese deseo de Zúccaro chocó contra la voluntad de la mayoría de los comerciantes de esa zona, quienes pretenden que se avance con la obra hacia el lado de Tucumán y que sólo se concrete una semipeatonalización para que aunque sea una fila de vehículos pueda seguir circulando por el lugar.

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar