Este viernes, la Justicia condenó a prisión perpetua a la madre y el padrastro de Thiago, un pequeño de apenas 2 años de edad que murió asesinado a golpes en Pilar, en 2021.
Perpetua para la mamá y el padrastro de Thiago
Los condenados son Pamela Palacios y Ángel Ariel Farías. La mujer es la mamá de Thiago y esperó al juicio en libertad, debido a que en un principio no había sido acusada por la Justicia, lo que provocó diversas marchas en repudio debido a que la familia paterna del niño aseguraba que ella también era responsable de la situación.
Por su parte, Farías había sido detenido horas más tarde de confirmado el fallecimiento del menor y conocidos los resultados de la autopsia. Ahora, ambos fueron condenados nada menos que a reclusión perpetua, pena que contempla no menos de 50 años de prisión efectiva debido a la gravedad del hecho por el que fueron encontrados culpables.
“Por suerte todo salió bien, Dios estuvo con nosotros y les dieron la pena más alta posible”, expresó a El Diario Daniela Fleitas, tía paterna de Thiago, una de las familiares que presenció la audiencia en los Tribunales de San Isidro.
En este sentido, cabe recordar que la Justicia ya había declarado la culpabilidad de ambos a principios de este mes, dejando para la jornada del viernes la definición de cuál sería la condena. Incluso, se especulaba con que Pamela podría recibir una menor cantidad de años que Farías, algo que finalmente no ocurrió.
Aberrante
Thiago fue asesinado en marzo de 2021. Tras descompensarse en su casa, el menor fue llevado por su madre al Hospital Juan C. Sanguinetti, donde llegó en paro cardiorrespiratorio y fue reanimado y sometido a una operación.
El niño incluso llegó a ser trasladado al Hospital Pediátrico Falcón de Del Viso, pero ante un nuevo paro cardiorrespiratorio, fue llevado nuevamente al Sanguinetti, donde finalmente no pudieron volver a reanimarlo y falleció.
La autopsia practicada sobre el cuerpo determinó que el nene murió a causa de una hemorragia abdominal provocada por un golpe en el estómago, además tenía un hematoma cerebral de vieja data y marcas de quemaduras de cigarrillos en brazos y genitales.
Antes del triste desenlace, la familia paterna de Thiago (sobre todo su abuelo, José Fleitas) había denunciado que el menor era víctima de violencia. En ese momento, no fueron escuchados.
Además, según el testimonio de algunos habitantes del barrio, eran habituales los malos tratos contra el nene en el hogar familiar, que incluso habrían motivado la realización de denuncias por parte de vecinos.
En su momento también salió a la luz que el pequeño había estado internado a causa de los golpes durante ese verano; mientras que en las redes sociales circulaban videos subidos por los vecinos meses atrás, donde se escuchaba al pequeño llorando mientras era maltratado.