En las últimas horas, la Justicia decidió liberar a la esposa e hijos de un hombre que apareció descuartizado y enterrado en su propia casa, ubicada en Presidente Derqui. No obstante, seguirán imputados por el crimen.
En las últimas horas, la Justicia decidió liberar a la esposa e hijos de un hombre que apareció descuartizado y enterrado en su propia casa, ubicada en Presidente Derqui. No obstante, seguirán imputados por el crimen.
Se trata de Mónica Mariela Quispe (43), Alex Exequiel Vera (21) y su hermano Jonathan Ariel (25), acusados de haber asesinado a Ariel Alberto Vera (49) para luego intentar esconder el cuerpo y crear una coartada denunciando una desaparición.
Según lo que puso averiguar El Diario, la decisión de liberarlos se tomó desde el Juzgado de Garantías Nº7 de Pilar y estuvo basada en los resultados de diversos estudios psicológicos que se le realizaron a los implicados, incluyendo testimonios de testigos, determinando que eran víctimas permanentes de violencia intrafamiliar por parte de su padre y esposo.
Sin embargo, cabe aclarar que todos ellos continúan imputados por “homicidio agravado por el vínculo”, pero con la diferencia de que esperarán el juicio en libertad considerando la situación de violencia antes mencionada.
Cronología
Todo comenzó el 28 de agosto pasado, cuando el hermano de Ariel Vera se presentó en el Destacamento Monterrey, de la localidad de Presidente Derqui, para denunciar la desaparición del hombre que, según uno de sus sobrinos (hijo del buscado), se había peleado con su esposa para luego retirarse de la vivienda, tras lo cual no volvieron a tener noticias suyas.
La averiguación de paradero se encomendó la investigación a la Sub DDI Pilar, que luego de recabar distintos testimonios de familiares de Vera determinó que el hombre se había llevado consigo una tarjeta de débito con la cual cobraba su pensión.
Luego de detectar movimientos bancarios, los investigadores determinaron que quien hacía las extracciones de dinero de los cajeros no era Vera sino uno de sus hijos.
Con la información obtenida, a fines de octubre se realizó un allanamiento en urgencia en la casa de la familia Vera, ubicada en la calle Bolívar 1081 del barrio Lumi.
Tras un rastrillaje, los perros marcaron el fondo de la propiedad, donde finalmente en el pozo ciego hallaron calcinados un cráneo y restos de una columna vertebral que pertenecían al padre de familia.
Como consecuencia del hallazgo, el fiscal Andrés Quintana dispuso la aprehensión de la esposa de la víctima y de sus dos hijos. Se cree que Vera murió apuñalado en el marco de una discusión. Un mes más tarde, los tres fueron liberados ya que habrían sido víctimas de reiterados episodios de violencia por parte del asesinado, aunque hasta el momento la imputación se mantiene firme.
