HOMICIDIO CULPOSO

Irá a juicio un guardia por la muerte de un joven en una granja de rehabilitación

Saulo Rojas murió en San Camilo. Se habría quitado la vida tras sufrir maltratos constantes. El centro fue clausurado en 2017 por los abusos demostrados.
sábado, 30 de abril de 2022 · 08:14

A cinco años de haber sido clausurada por los abusos y torturas cometidos en su interior, la granja de habilitación San Camilo volverá a ser protagonista de un hecho judicial el próximo 2 de agosto, cuando se inicie el juicio contra uno de sus guardias por la muerte de un joven interno ocurrida en el año 2013.

La víctima fue Saulo Rojas, que se encontraba internado en esa comunidad como parte de un tratamiento contra las adicciones. Una cura que le terminó costando la vida.

El centro San Camilo fue clausurado en 2017 tras una denuncia de la Comisión Provincial de la Memoria, a raíz de un escalofriante informe del periodista Pablo Galfré que reveló lo que ocurría en el interior a través de su libro La Comunidad.

El acusado por la muerte de Rojas es Ángel “Pipi” Suñez, quien se desempeñaba como uno de los “operadores” de la comunidad. Está procesado por homicidio culposo, ya que Rojas habría sufrido graves maltratos antes de aparecer ahorcado con su propio cinturón en una celda de aislamiento. “Engomado”, según la jerga carcelaria que también recorre esa y otras comunidades terapéuticas. 

La Madre de Rojas, Myriam Lucero, señaló al imputado como “mano de obra barata” de San Camilo, comandada por Martín Iribarne y Alejando Jacinto, éste último director terapéutico del lugar.

“Después de la muerte de Saulo yo pedía una sentencia ejemplar para todos los involucrados. Pero Iribarne y Jacinto fueron beneficiados con una probation. Eso me causó mucho dolor porque están las pruebas y los testigos que cuentan lo que pasaba ahí adentro”, dijo Lucero en una entrevista con programa radial Agenda Propia (105.9).

Saulo vivía en Mendoza con su madre y llegó a San Camilo, en Pilar, tras un largo peregrinaje. “Él tenía diabetes, depresión y problemas de adicciones. En el momento en el que no lo pude parar, fue derivado por medio de una orden judicial a San Camilo donde prometieron atención las 24 horas, médicos, tratamientos y enfermeros a su disposición”, relató Lucero. Pero en el centro terapéutico encontró el horror y, finalmente, la muerte.

Pocos días antes de su muerte, la mujer había hablar con Saulo por teléfono. “A los pocos días, me llamaron diciendo que Saulo había sufrido un infarto y que lo habían encontrado en su dormitorio y en su cama, sin vida”, recordó.

La autopsia al cuerpo del joven reveló que su fallecimiento en realidad había sido producto de una asfixia mecánica, en lo que luego se calificó como un suicidio.

“Había fallecido encerrado, aislado y solo. Lo encontraron colgado de una ventana. Nadie lo cuidó y sin dudas que a mi hijo lo dejaron sin esperanzas y sin sueños por todo el maltrato que sufrió”, se lamentó Lucero.

Lucero espera que se haga justicia. Por Saulo, “pero también por todos los chicos y chicas que han fallecido en diferentes circunstancias” en San Camilo y otros centros similares que abundan en Pilar.

“Es importante que esto no siga pasando y que se respeten los derechos de los usuarios, son personas que están enfermas, deben ser tratados como seres humanos”, dijo.

Comentarios