Un parquista oriundo de Matheu, Partido de Escobar, fue condenado esta semana a prisión perpetua, debido a que la Justicia lo encontró culpable de haber asesinado al pequeño hijo de su pareja.
Un parquista oriundo de Matheu, Partido de Escobar, fue condenado esta semana a prisión perpetua, debido a que la Justicia lo encontró culpable de haber asesinado al pequeño hijo de su pareja.
Así, el Tribunal en lo Criminal Nº2 de Campana condenó este martes a cadena perpetua a Héctor Esteban Montero, de 31 años, por el crimen de Gastón Uriel Rodríguez, de 2 años. Además, también es culpable de haber abusado sexualmente de una hermana de la víctima, también menor.
El fallo fue emitido por los jueces Daniel Rópolo, Facundo Puente y Mariano Chausis. El aberrante hecho ocurrió en la precaria vivienda que también ocupaba la mamá de la víctima y otros dos hermanitos.
Tal como recordó El Día de Escobar, el caso se conoció el 30 de noviembre de 2019: casi cuatro meses antes, el 17 de agosto, el hombre había asesinado de un golpe en la cabeza a su hijastro, para luego enterrarlo en un terreno baldío ubicado cerca de la casa, sobre la calle Colón, en Matheu.
Según consigna el mismo medio, Montero pensó en prender fuego los restos de Uriel. “No, quemarlo no. Por favor. Vamos a enterrarlo”, le respondió Tatiana Pascarelli, su pareja y mamá de la víctima, que en ese momento estaba embarazada y muy cerca de dar a luz.
Ante el pedido, el homicida cargó el cuerpo del pequeño y cruzó junto al resto de la familia a un descampado que está ubicado frente a la casa. “Vos ayúdame a hacer el pozo o te fajo”, le dijo a uno de sus hijastros, que no tuvo otra alternativa que obedecer al violento.
“El que llega a decir o contar algo, termina igual que el nene”, amenazó Montero al resto de los menores. Sin embargo, el pacto de silencio se terminó rompiendo y el caso salió a la luz.
El tremendo hecho comenzó a develarse porque uno de los hermanitos, de 14 años, le comentó el episodio a la propietaria de una fiambrería, a quien conocía por pedirle comida. Ante ella se quebró y habló el asesinato de su hermanito. A su vez, le dijo que había presenciado el momento en que la pareja de su mamá enterraba al pequeño Gastón.
“Yo estaba atendiendo el negocio cuando vi al chico en la puerta. No era la primera vez que venía a pedirnos. Esta vez lo vi bastante desmejorado, como triste. Le pregunté qué le pasaba y me dijo que si no llevaba plata a la casa le iban a pegar”, contó la dueña del comercio, Roxana. “Luego se puso a llorar y me dijo que el padrastro había matado a su hermanito y que lo habían enterrado en un baldío. No podía creer lo que estaba escuchando. Le pregunté si se animaba a repetir lo mismo con la policía y me dijo que sí. Entonces llamamos a la comisaría”, agregó, tal como reproduce El Día de Escobar.
En la declaración informal que realizó ante el fiscal, el chico fue claro en señalar que el asesino de su hermano había sido Montero. También contó que su madre estaba al tanto de todo, pero que no había participado del homicidio.
Las precisiones del chico permitieron que la policía encontrara el cadáver del menor y detuviera a Montero. El fiscal Gonzalo Ferreiros, a cargo de la investigación, no acusó a la madre de los menores ya que la consideró víctima de violencia de género.
“Llevamos perros de búsqueda, pero no hicieron falta. No nos costó mucho encontrar el cuerpito, estaba envuelto en una sábana, a unos 30 centímetros de profundidad”, relató en su momento uno de los investigadores.
En cuanto a Montero, sin muestras de arrepentimiento se declaró inocente hasta el último día del juicio, pese a las pruebas y testimonios en su contra. Además, con el testimonio del adolescente salieron a la luz los maltratos constantes de los que eran víctimas.
“Muchas veces nos ponía contra un rincón y no nos dejaba dormir. Estábamos parados toda la noche. Tampoco nos daba de comer, a veces era solo agua. Mi hermanito estaba empezando a dejar los pañales y a veces se hacía pis encima, entonces él se enojaba y no le daba de comer o le pegaba. Yo creo que mi hermano se murió de hambre”, afirmó el hermano de Gastón ante la Justicia.
Algo similar relató la mamá de la víctima, quien declaró en condición de testigo. Pascarelli confesó que sabía del asesinato y que lo ocultó por miedo. En base a esas palabras, el fiscal Ferreiros decidió no imputarle ningún delito y dejarla en libertad.
Sin embargo, algunos vecinos no coinciden y consideran que la mujer fue cómplice de la muerte de su hijo: “Ella no era ninguna santita. Sabía perfectamente lo que pasaba y nunca la vimos golpeada como sí vimos a los chicos”, sostuvo una vecina, que no quiso revelar su identidad, al medio escobarense.
Luego del hecho, el resto de los menores fue trasladado a un hogar de niñez, donde todavía permanecen.
“Los dos maltrataban a sus hijos, no era él solo. Yo vi cuando ella le pegaba al nene diciéndole que no vuelva si no le daban plata. Ella dejaba mucho que desear como madre. No hacía nada cuando los nenes se quedaban afuera muertos de frío en penitencia porque se portaban mal”, agregó otra moradora del barrio al diario El Día.
