Condenan a prisión perpetua a un sepulturero por matar a su madre en Pilar

El cuerpo nunca apareció. Testigos afirman que el hombre era violento con su progenitora.
miércoles, 16 de noviembre de 2022 · 08:28

Un sepulturero fue condenado este martes a prisión perpetua por asesinar a su madre y hacer desaparecer su cuerpo para cobrar su jubilación, en un caso ocurrido en enero de 2019 en Pilar. Lo sucedido fue calificado como homicidio pese a que aún no se halló el cadáver, informaron fuentes judiciales. La víctima se llamaba Inés Ríos y tenía 71 años.

La condena contra Gustavo Guzmán, de 52 años, fue impuesta por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, presidido por la jueza María Coelho e integrado por los magistrados Alberto Gaig y Alejandro Lago.

Por su parte, el Ministerio Público estuvo representado por el fiscal Gonzalo Acosta, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIyJ) Especializada en Delitos Conexos a la Trata de Personas de San Isidro. De la instrucción también participó el Juzgado de Garantías N°7 de Pilar, a cargo de Walter Saettone.

Según Acosta, Guzmán sabía hacer pozos porque había trabajado en un cementerio, tal como había dicho una de sus hermanas al declarar como testigo. En efecto, la ocupación del sospechoso fue corroborada en su propia declaración junto a la información aportada en su momento por la Municipalidad de Pilar.

“Surge evidente la relación de superioridad planteada en el vínculo existente entre víctima e inculpado, pues es indudable que la superioridad física ejercida por el acusado Guzmán, habituado a valerse constantemente de ella, afectó la especial situación de vulnerabilidad en la que se encontraba la víctima, en razón de su género y su avanzada edad, las que han sido determinantes para causarle la muerte", fundamentó el juez Gaig.

Y agregó: "Más allá de no contar con pruebas directas sobre las circunstancias en que se produjo el hecho, numerosos indicios anteriores, concomitantes y posteriores a la muerte de la víctima permiten acreditar no solo la responsabilidad criminal del encausado, sino que la muerte se produjo mediando violencia de género”.

Además, en su declaración, una amiga de la víctima llamada Ramona Rodas indicó que la mujer sufría amenazas de muerte por parte de su hijo en los días previos a su desaparición. "Mi hijo me quiere matar", le habría dicho Ríos, agregando "ahora me salvé, luego no sé si me voy a salvar".

Hechos

La principal hipótesis apunta a que el hombre, que había trabajado como sepulturero y era amante de las armas, mató a su progenitora e hizo desaparecer su cuerpo para quedarse con sus bienes y seguir cobrando su jubilación. 

Tal como se desprende de la reconstrucción, la mujer fue vista por última vez con vida el 1º de enero de 2019. Desde entonces, el resto de sus hijos nada supo de ella. Y ante las consultas a su hermano, éste respondía con evasivas alegando que la señora se encontraba de viaje o en casa de familiares. 

Así, el 19 de abril de 2019 ante la denuncia policial radicada por una de sus hijas, comenzó la instrucción de la causa con un allanamiento de urgencia realizado en el domicilio que la víctima compartía con Guzmán, a solicitud del fiscal Acosta. No obstante, al ser interrogado por la policía y tras tomar conocimiento del inminente operativo en su inmueble, el hombre se dio a la fuga. 

En la vivienda se hallaron elementos de peso para la investigación, como la tarjeta Sube, su teléfono celular, su dentadura postiza, su documento y demás documentación. 

Guzmán se convirtió en sospechoso desde el inicio, no sólo porque se escapó –e incluso abandonó a una concubina-, cuando supo que había una denuncia por el paradero de su madre, sino también por las múltiples y contradictorias versiones que dio sobre el paradero de la jubilada.

Según consta en el expediente, a una hermana le dijo que Inés se había ido de visita a lo de una hermana de ella; a una tía, le contó que se había ido de paseo “al norte o al sur”; a un vecino, que estaba en el centro de jubilados y no sabía si se había ido de viaje; a un cuñado, que se había ido a Escobar; y a otro familiar, que había ido a Campana.

La última persona que vio a Ríos con vida fue el vecino que declaró que dialogó con ella el primer día del 2019, luego de que él sufriera un hecho de inseguridad en el que el ahora imputado había ayudado con un machete a detener al delincuente que había entrado a robarle a su casa.

Este testigo dijo que, a partir de ese día, Ríos ya no volvió a ser vista, y que al imputado Guzmán lo vio usar el celular de su madre con la excusa de que estaba gastando el “pack de mensajes” que tenía la línea.

Otros vecinos declararon que solían ver a Guzmán con el machete y una de sus hermanas lo describió en el expediente como un hombre “adicto a los estupefacientes, violento, mentiroso, que conocía de armas y decía que las tenía y que sabía hacer pozos porque había trabajado en un cementerio” como sepulturero.

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