26 de marzo de 2023 en Buenos Aires

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Pilar a Diario. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Ocurrió en 2019 en Villa Rosa

Inédito: piden perpetua para acusado de un crimen sin haber hallado el cuerpo de la víctima

Es la primera vez que ocurre en el ámbito de los Tribunales de San Isidro. Está acusado de asesinar a su madre aunque el cadáver nunca pudo ser ubicado. Pero hay pruebas contundentes.

Por Redacción Pilar a Diario 24 de octubre de 2022 - 11:55

Por primera vez en la historia de los Tribunales de San Isidro, un hombre fue llevado a juicio acusado de asesinato sin que fuera hallado el cuerpo de la víctima, que además era su madre. Se trata de un sujeto de Villa Rosa que permanece detenido desde el 2020. 

El caso ocurrió en 2019 y tuvo como víctima a Ester Inés Ríos (71), que convivía junto a su hijo y acusado, Gustavo Fabián Guzmán (52), en una propiedad de la calle Manzone y De la Cárcova, en Villa Rosa. El titular de la Fiscalía Especializada en Delitos Conexos a la Trata de Personas de San Isidro, Gonzalo Acosta  -a cargo de la instrucción y quien además fue fiscal durante el juicio- pidió para él la condena de prisión perpetua. 

La principal hipótesis apunta a que el hombre, que había trabajado como sepulturero y era amante de las armas, mató a su progenitora e hizo desaparecer su cuerpo para quedarse con sus bienes y seguir cobrando su jubilación. 

Tal como se desprende de la reconstrucción, la mujer fue vista por última vez con vida el 1º de enero de dicho año. Desde entonces, el resto de sus hijos nada supo de ella. Y ante las consultas a su hermano, éste respondía con evasivas alegando que la señora se encontraba de viaje o en casa de familiares. 

Así, el 19 de abril de 2019 ante la denuncia policial radicada por una de sus hijas, comenzó la instrucción de la causa con un allanamiento de urgencia realizado en el domicilio que la víctima compartía con Guzmán, a solicitud del fiscal Acosta. No obstante, al ser interrogado por la policía y tras tomar conocimiento del inminente operativo en su inmueble, el hombre se dio a la fuga. 

En la vivienda se hallaron elementos de peso para la investigación, como la tarjeta Sube, su teléfono celular, su dentadura postiza, su documento y demás documentación. 

Precisamente, de acuerdo con los registros, la tarjeta Sube fue utilizada por última vez el 1º de enero de dicho año a las 7:43, fecha en la que cuatro testigos afirman haber visto a Ríos antes de su desaparición. Asimismo, se comprobó que fue retirado el chip original con la línea de la mujer de su teléfono celular. El aparato recibió luego otras 5 o 6 tarjetas SIM a nombre del acusado. 

Frente a la contundencia de las pruebas, en noviembre de 2019 el juez de garantías Walter Seattone dictó una orden de detención contra Guzmán, que finalmente fue capturado en mayo de 2020 en un geriátrico de la Ciudad de Buenos Aires donde trabajaba.

En su declaración, el hombre aseguró desconocer el paradero de su madre y aseguró que la había visto por última vez en el mes de abril del citado año, poco antes del allanamiento realizado en su domicilio.

Sin embargo, esta versión fue desmentida por su pareja de entonces, quien aseguró haber convivido con él hasta pocos días antes de la primera diligencia judicial y no haber conocido jamás a su suegra. 

Entre el 18 y el 20 de octubre últimos se llevó a cabo el debate oral y público frente al Tribunal Oral de San Isidro Nº7 y frente a los argumentos vertidos, el fiscal Gonzalo Acosta requirió para el acusado la condena de prisión perpetua, situación inédita para la historia de los mencionados tribunales, teniendo en cuenta que el cuerpo no fue encontrado

Sospechas 

Guzmán se convirtió en sospechoso desde el inicio, no sólo porque se escapó –e incluso abandonó a una concubina-, cuando supo que había una denuncia por el paradero de su madre, sino también por las múltiples y contradictorias versiones que dio sobre el paradero de la jubilada.

Según consta en el expediente, a una hermana le dijo que Inés se había ido de visita a lo de una hermana de ella; a una tía, le contó que se había ido de paseo “al norte o al sur”; a un vecino, que estaba en el centro de jubilados y no sabía si se había ido de viaje; a un cuñado, que se había ido a Escobar; y a otro familiar, que había ido a Campana.

Además, el fiscal Acosta determinó que, unos 15 días antes de desaparecer, Guzmán había mudado a la casa de Villa Rosa a una pareja suya con sus hijos, algo a lo que, según el entorno de la propia víctima, Ríos no hubiera accedido. Esa mujer también declaró que nunca había visto a la madre de Guzmán y él le había dicho que “estaba de viaje”.

La última persona que vio a Ríos con vida fue el vecino que declaró que dialogó con ella el primer día del 2019, luego de que él sufriera un hecho de inseguridad en el que el ahora imputado había ayudado con un machete a detener al delincuente que había entrado a robarle a su casa.

Este testigo dijo que, a partir de ese día, Ríos ya no volvió a ser vista, y que al imputado Guzmán lo vio usar el celular de su madre con la excusa de que estaba gastando el “pack de mensajes” que tenía la línea.

Otros vecinos declararon que solían ver a Guzmán con el machete y una de sus hermanas lo describió en el expediente como un hombre “adicto a los estupefacientes, violento, mentiroso, que conocía de armas y decía que las tenía y que sabía hacer pozos porque había trabajado en un cementerio” como sepulturero.

A su vez, el fiscal Acosta logró averiguar que los $12.700 del haber jubilatorio correspondiente a enero, febrero y marzo de 2019 fueron por Guzmán sin su madre, y que a partir de abril de ese año no pudo volver a cobrar porque se había vencido el certificado de supervivencia.

Para el fiscal y el juez Saettone, la única razón por la cual una mujer como Ríos, que vivía de su jubilación, no haya renovado el trámite de la supervivencia “es porque está muerta”, según escribieron en el expediente.

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar