Era el único acusado

Hallan ahorcado en su celda al tío y asesino de Brisa Méndez

Lo encontraron pendiendo de un lazo anudado a su cuello que estaba atado al extremo superior de la cama. Fue durante un recuento de presos en la alcaidía de Campana.
viernes, 24 de enero de 2020 · 00:00

En la madrugada de este jueves, apareció muerto Matías Méndez, tío y asesino de la adolescente de 13 años Brisa Méndez, crimen ocurrido en noviembre en Presidente Derqui.

Méndez estaba alojado en la alcaidía de Campana, lugar para presos sin condena. Cerca de las 4, el joven de 27 años fue encontrado ahorcado en su celda.

El fallecido cumplía prisión preventiva desde diciembre por orden del juez de Garantías 6 de Pilar, Nicolás Ceballos, que lo procesó por el delito de “abuso sexual seguido de muerte”, tal como lo había solicitado la fiscal de la causa, María José Basiglio.

Se hallaba alojado en la alcaidía departamental de la ciudad bonaerense de Campana, donde en la madrugada de ayer fue encontrado ahorcado en el interior de su celda un aparente caso de suicidio.
Los informantes penitenciarios detallaron que el detenido estaba alojado en la celda 9 del pabellón 9 y que fue hallado durante un recuento de presos, pendiendo de un lazo anudado a su cuello que estaba atado al extremo superior de la cama.
Ante esta situación, el personal trató de reanimarlo, tras lo cual fue derivado a un hospital fuera de la alcaidía donde se constató su muerte a raíz de “asfixia traumática por ahorcamiento”, añadió una fuente de la pesquisa.

El hecho por el que estaba acusado conmovió a toda la sociedad: el miércoles 6 de noviembre, a las 15.30, Brisa salió de su casa para hacer unas compras, pero no regresó. Casi de inmediato se inició la búsqueda de la menor, con un detalle estremecedor: uno de los más activos en los operativos era su propio tío, quien insistía en comercios, medios locales y redes sociales para que su sobrina apareciera con vida.

Lo que nadie sabía es que, para ese entonces, Matías Méndez ya había asesinado a Brisa.  El cuerpo fue encontrado el viernes 8, enterrado bajo un montículo de tierra, en el fondo de la casa de su tío materno. Además, en el fondo del pozo ciego de la vivienda se halló una tapa de celular de similares características al que usaba la víctima. Al cabo de unas horas, el tío sospechoso fue ubicado y detenido por la violación y el homicidio.

De acuerdo al resultado de la autopsia, se trató de una muerte por asfixia con la modalidad estrangulamiento y sofocación, es decir que el asesino la ahorcó con sus manos y le tapó la boca y la nariz a la víctima. Además, la víctima sufrió abuso sexual. Tenía un golpe importante en la cara, del lado derecho, signos de defensa y ataduras en los tobillos realizadas post mortem, presuntamente para poder mover y enterrar el cadáver.

La data de muerte de Brisa fue estimada a las 17 del miércoles, una hora y media después de haber sido vista por última vez. Por si fuera poco, el asesino le pidió prestada una pala a su propia hermana, la mamá de la víctima.

Atrapado

El día de la aparición del cuerpo, a las 12.08, la abuela de la adolescente recibió un mensaje de la aplicación Messenger, en la que supuestamente la menor le escribió: “Estoy lejos, no voy a volver, papá no me quiere, me hace cosas”.

Como el teléfono de Brisa no tenía chip y solo podía usarlo conectado a una red WiFi, el fiscal de la causa, Gonzalo Acosta, solicitó de manera urgente a través del Ministerio de Seguridad que Facebook informara la dirección IP desde donde había sido emitido ese mensaje: la red social informó que había sido transmitido desde un domicilio ubicado en la calle Iparaguirre al 700, donde hay tres viviendas, entre ellas la del tío de la víctima.

Al momento de su procesamiento con prisión preventiva, el juez Ceballos consideró que en las pruebas recolectadas se observaba “la crueldad con la que Méndez habría actuado con quien resultaba ser su propia sobrina, quien dada su condición de familia nunca habría desconfiado de él y así colocarse, por ésa sola condición, en un estado de indefensión”.

De ser encontrado culpable, como se presume que hubiese ocurrido al llegar al juicio, a Matías Méndez lo esperaba toda una vida en la cárcel.




“Crueldad”
El Juzgado de Garantías había decidido procesar con prisión preventiva a Matías Méndez tras considerar que violó, golpeó y asfixió hasta la muerte a su sobrina “y su crueldad no feneció allí, sino que además procedió a enterrarla en el fondo de su domicilio para luego, utilizando la cuenta de Facebook de aquella, intentar lograr su impunidad”.

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