Indignación de los familiares de la agente de la Policía Local Érika Perezlindo tras la condena de 3 años en suspenso a Gabriel González, que en estado de ebriedad, la atropelló y mató mientras la mujer dirigía el tránsito en Panamericana tras un accidente.
El hombre, además, fue inhabilitado para conducir por diez años y deberá realizar 350 horas de trabajo comunitario, pero para la familia de la víctima no es suficiente y remarcaron: “es injusto, queríamos que vaya preso”.
La joven tenía 25 años. El domingo 19 de noviembre de 2017 a las 6.30 y a la altura del kilómetro 46,400 de Panamericana, se produjo un choque múltiple. Junto a un compañero llegaron para asistir y se convirtió en víctima.
“Siento que no pude cumplir lo que le prometí a mi hija, salí del juicio con ese vacío”, aseguró la madre de la agente, Alejandra Valdez. La mujer le aseguró a El Diario que “no se hizo justica, las leyes tendrían que cambiar, así cualquiera puede salir a matar, mi hija dejó dos nenas y a toda una familia destrozada, pero González nunca va a poder llegar a entenderlo”.
Valdez se mostró muy dolida y remarcó: “esperábamos otra condena, sobre todo porque él se declaró culpable, pero el hecho de estar alcoholizado lo terminó favoreciendo, más que ser un agravante” y agregó: “en el juicio nos pidió perdón, dijo que estaba arrepentido pero que no podía mirarnos a los ojos”.
Para la madre de Perezlindo “el fallo fue como una burla” para la familia y puso en duda que González cumpla con la prohibición de manejar y el trabajo comunitario.
“Nuestro abogado pidió que trabaje en el área de registros de conducir, dando charlas para que los jóvenes conozcan el caso”, explicó sin dejar de repetir: “el fallo es muy injusto”.
No irá preso el conductor que, borracho, atropelló y mató a mujer policía
Tragedia
Al llegar junto a su compañero Juan Molina, para intervenir en el accidente que habían protagonizado tres vehículos, Perezlindo comenzó a colaborar con la Policía Vial, sus pares del destacamento La Lonja y personal de la autopista.
Junto a su compañero, se colocaron sobre el carril rápido para desviar a los vehículos hacia el resto de las vías. Según contaron los testigos que trabajaban con ellos, los móviles estaban cruzados en la calzada y habían colocado conos de manera muy visibles, por lo que aseguran que era “imposible no ver el operativo”.
Pero el Volkswagen Gol conducido por González llegó a alta velocidad e impactó de lleno contra los servidores públicos, que quedaron tendidos sobre el asfalto y huyó.
Tras el impacto, comenzó una persecución contra el rodado, de la que participaron varios móviles, hasta que el conductor, frenó bruscamente y abandonó el vehículo e intento escapar corriendo, pero los agentes lo persiguieron y lograron detenerlo, para luego comprobar que manejaba en estado de ebriedad.
Tras ser arrollados, los agentes fueron derivados rápidamente al Hospital Sanguinetti, Molina sufrió fracturas de costillas, pero Perezlindo mostraba heridas de gravedad y a causa de ellas falleció una semana después, el domingo 26 de noviembre.