En noviembre de 2017, Érika Perezlindo (25), agente de la Policía Local, fue atropellada por Gabriel González, quien conducía borracho. Esta mañana, la madre de la víctima le confirmó a El Diario que el conductor fue condenado a tres años de prisión en suspenso por atropellar y matar a su hija pero no irá preso. Además, lo inhabilitaron para conducir por diez años.
El hecho sucedió cerca de las 6.30 del domingo 19 de noviembre del 2017, a la altura del kilómetro 46,400 de Panamericana. Allí se había producido un choque entre tres autos (dos VW Gol Trend y un Honda City).
Sin embargo, minutos después del accidente y mientras ya trabajaba en el lugar personal de la Policía Vial, el destacamento La Lonja y la autopista, arribó un móvil de la Guardia Urbana conducido por Juan Molina, acompañado por Perezlindo.
Ambos estaban prestando colaboración sobre el carril rápido con los móviles cruzados y conos visibles cuando un VW Gol a alta velocidad, conducido por González, impactó de lleno contra los servidores públicos que quedaron tendidos sobre el asfalto, mientras el conductor comenzó a ser perseguido por varios móviles.
González llegó hasta el puente de la calle Florida y volvió a subir a la autopista, mano a Provincia, pero en un momento perdió el control del auto, yéndose a la zona del pasto. Insistió en fugarse, se bajó del vehículo e intentó escapar corriendo hasta que finalmente fue detenido y luego se comprobó que manejaba en estado de ebriedad.
Mientras que Molina sufrió fracturas de costillas, Érika Perezlindo se debatió una semana entre la vida y la muerte pero, debido a las graves heridas provocadas por el impacto, falleció el domingo 26 de noviembre.