“Vos me robaste, te voy a matar”, le repetía Nelson Javier Colman a Alejandro Marín cuando iba a visitar a su abuela, ubicada junto a su casa. El anciano de 73 estaba convencido de que el joven (a pesar de sus negativas reiteradas) formaba parte de una banda que lo había asaltado y golpeado meses atrás.
El domingo, Alejandro volvió a la casa de su familiar y se desató la tragedia: por la tarde, Colman salió a la vereda y casi sin mediar palabra le disparó por la espalda, directo a la cabeza, mientras la víctima estaba con sus hijas (una de ellas en brazos), su esposa y su abuela. Murió minutos después en una sala del barrio Monterrey.
Con el correr de las horas, fueron conociéndose más detalles de una trama que tuvo el peor desenlace, con una certeza que fue confirmada desde ambas familias: el asesino estaba obsesionado con la víctima.
Amenazas
Hace alrededor de dos meses, Colman y su esposa sufrieron una violenta entradera en su casa de Alfaro y Entre Ríos. Una banda de encapuchados ingresó con fines de robo, e incluso el matrimonio fue maniatado y golpeado.
Desde ese momento, el anciano tuvo la idea -sin pruebas- de que el nieto de su vecina había tenido que ver con el hecho. “Un día, Alejandro fue a visitar a mi abuela y le dijo que lo iba a matar porque lo había robado”, expresó a El Diario una prima de la víctima.
Ante la amenaza, Alejandro pidió los comprobantes en su trabajo (se desempeñaba en el turno noche de una empresa de Baradero) para comprobar que no había tenido ninguna relación con el asalto. “Se los mostró, pero Colman no quedó conforme con eso e igual lo asesinó”, agregó la joven.
En las últimas horas, trascendió la versión –no confirmada- de que incluso habría tenido intención de hacer la denuncia policial, sin que fuera tomada. De todos modos, la prima señaló que “nadie se toma un ‘te voy a matar’ en forma tan literal. Él le llevó los comprobantes al hombre para que vea que no había sido”.
Sin embargo, no alcanzó. El domingo, Colman desató una locura en plena calle, delante de la familia de Marín. Luego del hecho fue detenido en su casa, y por el momento está alojado en la comisaría 2º de Presidente Derqui. El lunes fue llevado a declarar ante la fiscal Valeria Oyola, de la UFI Nº2.
Familiares de la víctima temen que, por su edad, en el caso de recibir una condena pueda gozar de la prisión domiciliaria, o que incluso se vaya a vivir a Paraguay, de donde es oriundo. Aún no terminan de creer el desenlace que tuvo una obsesión infundada.
Marcha
Este lunes, familiares y amigos se manifestaron en el lugar del crimen, pocos metros de la casa del asesino. Hoy a las 19 se repetiría la protesta.